EL GUERRERO DE HÉCTOR ASTUDILLO ES UN ESTADO FALLIDO


DE NORTE A SUR

POR DARÍO ALVARADO

Lo que está ocurriendo en Guerrero es desolador: decenas de personas son asesinadas por semana en la lucha encarnizada que libran los cárteles de la droga por el control de las plazas, mientras que el gobierno de Héctor Astudillo Flores está sumergido en una “burbuja” en la que sus asesores le venden la idea de que el problema de inseguridad lo tiene bajo control.

Pero ni Astudillo Flores ni la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a cargo del capitán Rafael Horacio Perfecto Beltrán Noverola, han podido frenar las masacres en dicho estado, donde los delincuentes van ganando la pelea, o al menos eso parece.

Ayer ocurrió un hecho lamentable, en el que un grupo de policías estatales y voluntarios de la Cruz Roja fueron atacados por sujetos armados, quienes los emboscaron y desataron un infierno en la comunidad San Juan Tenería, en el municipio de Taxco de Alarcón.

Ahí, tres agentes y un paramédico fueron asesinados por las balas de los sicarios, mientras que los pobladores se refugiaron en sus casas y dónde pudieron para salvaguardar sus vidas.

Ese grupo de policías y socorristas de la Cruz Roja había acudido a esa comunidad a entregar cobijas a los pobladores, por las bajas temperaturas que se registran en la región.

Pero eso no le importó al grupo criminal, que sin pensarlo abrió fuego en el momento en que se entregaban las cobijas.

Esta escena de sangre se ha vuelto el pan de cada día en Guerrero, ante la ineficacia de las estrategias de seguridad de los gobiernos estatal y federal.

Hasta septiembre de este año, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó que en Guerrero habían ocurrido de enero a septiembre de 2018 un total de 1 mil 693 homicidios dolosos y 43 feminicidios, lo que indica el nivel de descomposición que hay en el estado gobernador por el PRI.

El municipio en donde más homicidios han ocurrido es Acapulco; ahí los grupos criminales asesinan lo mismo en plena Costera Miguel Alemán –resguardada por cientos de militares y federales- durante el día, que en las colonias consideradas como “focos rojos” de inseguridad.

Está claro que la cifra de ejecuciones superará las 2 mil al cierre del año y ni las fuerzas castrenses, federales, estatales y locales han podido ponerle un alto a las bandas del narcotráfico, que han sabido cómo dominar al estado y tener a las autoridades contra la pared.

Guerrero se ha convertido en un estado fallido, en el que el gobernador Héctor Astudillo Flores no ha puesto todo su esfuerzo por frenar la violencia y sus funcionarios más allegados se han dedicado más a atender temas de negocios –sus negocios, claro- que velar por la seguridad de los guerrerenses.

Este es el Guerrero actual, en el que los sicarios controlan pueblos y ciudades enteras, ahuyentando a los pobladores, quitándoles sus tierras y bienes, asesinándolos y nadie hace nada por impedirlo.

México atraviesa en este 2018 el año más violento en toda la historia del país, con más de 33 mil personas asesinadas de enero a septiembre, en una clara muestra de que el Estado fue superado por los maleantes.

El 1 de diciembre próximo, Andrés Manuel López Obrador tomará protesta como Presidente de México y comenzará con una nueva estrategia de seguridad, a la que el gobernador guerrerense ya dijo que no se alineará. ¿Acaso el estado está en paz? ¡Es terco y soberbio el mandatario!

Siempre lo he dicho, si los gobernantes y sus funcionarios no pueden con la encomienda de gobernar, ¡tienen que renunciar!

Comentarios: redaccion@darioalvaradonoticias.com

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