Enseñanza de la historia en nivel secundaria


Luis Omar Montoya Arias

Uno de los cuestionamientos que recibe el egresado de las universidades públicas de México, en comparación con sus pares normalistas, es el de ser una persona ajena a la educación; como si ésta se redujera a las formas de transmitir conocimiento, olvidándose de la importancia de los contenidos que se enseñan. La fortaleza de los normalistas está en el manejo profundo de estrategias pedagógicas, mientras que los universitarios detentan formaciones más científicas. El universitario puede carecer de herramientas didácticas, pero sus conocimientos sobre las materias a impartir, son más sólidos que los ofrecidos por los normalistas. Entendamos que las visiones del normalista y del universitario, son complementarias. México necesita de los dos mundos académicos para seguir creciendo.

Pensando en adquirir más tablas pedagógicas, y ante el señalamiento constante de ser una persona ajena a la educación, a pesar de ser maestro desde el año 2000, opté por dedicar estos seis meses de mi vida a la educación básica. Desde el pasado 31 de julio del 2018, me convertí en profesor de historia de secundaria en un prestigioso instituto privado de la CDMX. En proceso de ejecución, comprendí que éste, era el momento histórico preciso para acercarme al nuevo modelo educativo. Forjado en la tradición etnográfica del CIESAS, asumí el compromiso con la educación y decidí seguir aprendiendo. Soy un historiador que crece.

Ser maestro de secundaria por seis meses, me está ayudando a entender, desde la práctica, las falencias y los vicios de la reforma educativa impulsada por el gobierno peñista. Encuentro al nuevo modelo educativo lleno de contradicciones, convivo con jefes que jamás han hecho investigación, pero juzgan a los que sí hacen investigación: se aprenden manuales y los repiten como si se tratara del catecismo. Laborar como docente de historia en secundaria me enfrenta con todas las situaciones de nuestro sistema educativo. No importa si se trata de una institución pública o privada, las carencias siempre están presentes. El trabajo del profesor se encuentra devaluado y sus salarios proletarizados. En la práctica constato: los maestros necesitan y merecen mejores salarios, su trabajo es imprescindible para México.

Ser maestro de historia en secundaria, te obliga a trabajar desde la creatividad y la innovación. Los estudiantes son niños que tienen como premisa el juego. No puedes dar clase como si estuvieras en un aula universitaria, tus estrategias deben ser otras. Aquí es donde radica el

mayor valor de esta experiencia como docente de historia en secundaria: estoy agarrando más tablas, mejoro en la práctica y me complejizo como maestro de historia. No hay mejor curso de actualización y capacitación que el campo, que la práctica misma, que la experiencia.

La semana pasada me corté el cabello y me hice un peinado semejante al que usaba Adolf Hitler, hoy asociado al mundo del fútbol y encarnado en Cristiano Ronaldo. La premisa fue que mis estudiantes entiendan que hasta los peinados tienen una historia, a veces controversial. Se le acerca a la indagación de la estética, a la explicación y crítica del consumismo. Debemos mostrar el pragmatismo de la historia. La historia es un oficio que promueve la libertad de pensamiento, la creatividad y el argumento como forma de vida.

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