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POR: LUIS GUILLERMO HERNÁNDEZ

Nos conocimos en La Ibero de Torreón allá por 1993. Ambos decidimos estudiar la carrera de Comunicación cuando en realidad nos interesaba más la música y la literatura. Fue este amor por las artes lo que nos hizo amigos, particularmente el gusto por el heavy metal, aunque yo prefería el hard rock más melódico, él siempre apostó por grupos más pesados. Así fue mi primer encuentro con Hugo Hernández, quien el pasado sábado murió víctima de cáncer.

Mientras yo usaba camisas de Motley Crue, él apostaba por Danzing. Respetaba mi pasión por The Cure porque decía tenían un origen punk. Al hablar de rock mexicano yo enaltecía a Caifanes, mientras él ponderaba las virtudes de La Cuca.

Fueron muchas las pláticas sobre música, cine y existencialismo. Cómo olvidar el día que llegó a la Universidad con un cráneo y decidimos ir a la cafetería a comprar un refresco. Con su humor negro característico, Hugo metió el vaso en la calavera lo que provocó la indignación de muchos estudiantes de diferentes carreras que se cruzaban con nosotros y lo veían beber de ese “portavasos” bizarro.

Al terminar la licenciatura, Hugo decidió irse a vivir a México. Por el Facebook volví a tener noticias de él, conocer de su vida y envidiar el reencuentro con otros compañeros que también decidieron probar fortuna en el defeño.

Por la red social me enteré que padecía leucemia. Amigos comunes se lanzaron a la aventura no sólo de apoyarlo moralmente, sino también de realizar diferentes actividades para conseguir dinero. El tratamiento del cáncer es muy caro. Así el #FuerzaHugo nos volvió a unir a muchos.

Al enterarme de su mal no comprendía cómo alguien tan joven, que apenas rebasaba los 40 años, estuviera luchando con todas sus fuerzas para aferrase a la vida. A esa edad muchos estamos desvelándonos por darle de comer a un bebéen la madrugada.

La leucemia en México es más común de lo que creemos. De acuerdo el investigador del Centro Médico Nacional Siglo XXI, Juan Manuel Mejía Aranguré, nuestro País tiene la mayor tasa de mortalidad por leucemias en Latinoamérica.

Tan pronto se enteró de su mal, Hugo, amante de las letras, decidió escribir en Facebook lo que él llamó “Parte de Guerra”. Unas cuantas líneas que daban cuenta de su lucha pero también de su fuerza.

En una de nuestras últimas pláticas le recomendé, vía inbox, el libro de “50 Palos y sigo soñando”, escrito por Pau Donés, vocalista de Jarabe de Palo, donde relata su lucha contra el cáncer y cuya prosa es un canto a la vida. No sé si lo leyó, pero sí vi que en alguna ocasión posteó en Facebook el video de la canción Humo, una especie de síntesis de este libro.

El 6 de junio muy temprano, leí una nueva parte de la guerra de Hugo donde nos decía adiós de la siguiente manera:

“Amigos míos, querida familia:

Después de casi 4 años de luchar contra la leucemia, finalmente se me va terminando el hilo que ha ilustrado el tapiz de mi vida. El deterioro es evidente y ya me he quedado sin opciones de tratamiento. El revoloteo de la muerte se ha hecho ensordecedor y no queda duda que me queda poco tiempo. No tengo idea cuánto, pero puedo sentir que el final está cerca.

Quiero que sepan que estoy tranquilo y en paz. Aspiro a irme con dignidad y la frente en alto, sin causarle lástima a nadie, manteniendo mi autonomía. Y de alguna manera me reconforta el saber que por fin voy a poder descansar y deshacerme de un cuerpo que no ha hecho otra cosa que traicionarme, dejándome tan roto que a duras penas me reconozco en el espejo.

A todos mis amigos más cercanos quiero agradecerles su apoyo incondicional, que incluyeron fondos en capital, así como sus constantes muestras de cariño y la amistad que me han brindado pese a mi mal carácter.

Y a mi amada familia por estar ahí desde el principio, dándome cuidado y apoyo emocional y financiero sin el cual jamás hubiera llegado a casi cuatro años de supervivencia.

Lamento que tanto esfuerzo y empeño no hayan logrado arrebatarme del abrazo de la muerte. No puedo evitar sentir que los he defraudado, pero créanme que hice todo lo que pude por salirme con la mía… pero es lo que es. Acá seguiré un tiempo más hasta que se me acaben las fuerzas y deba dejarme ir. Espero poder aguantar lo suficiente para despedirme de todos”.

El sábado 7 de julio Hugo murió y muchos sólo atinamos a escribir: “Adiós Hugobuen viaje y gracias por tantos años de amistad”.

@lharanda

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