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Home Deportes ¿A qué jugamos? Zubeldía y el laboratorio Guerrero

Por Carlos Pacheco

Después de tres jornadas en el arranque del Apertura 2016, los Guerreros comparten el sótano de la tabla general con León y Toluca en el escalón 17, con apenas un punto acumulado.

Tras el empate en la jornada 1 ante Tigres, el panorama era alentador para los seguidores del Santos Laguna, pero en las últimas dos semanas todo se fue desmoronando. Cuatro partidos sin triunfo y una goleada en casa son una losa pesada para las aspiraciones de los Guerreros.

De las siete flamantes contrataciones de los albiverdes apenas tres han visto acción con el primer equipo y sólo dos han sido regulares.

La salida de Diego González afectó de manera tal a Luis Zubeldía, que al parecer se le ha cerrado el mundo y no encuentra la fórmula adecuada para plantear un partido sin su amado “Pulpito”. Experimentando con Armenteros en la contención e inventándole la posición de Carrilero a Sandoval.

Al concluir el partido el entrenador de los Guerreros dijo: “Armenteros en el medio le dio más juego, pausa y distribución, mientras que Gael, más salida que no se tenía, pero lo descubro ahora en esa posición”, ¿Cómo lo descubres ahora? ¿Después de meses de pretemporada y entrenamientos?

Cuál es el nivel de desconocimiento del entrenador sobre su plantel, para no prever que ante la salida prevista de un jugador del once titular (Abella se fue a los JO de Río 2016) alguien más debe cubrir esa posición y qué jugadores podrían hacerlo.

Es cierto que el equipo tal vez tuvo más salida y más distribución con Armenteros y Gael, pero al momento de la recuperación su trabajo fue nulo. Y la falta de apoyo de la media cancha trajo los errores defensivos que costaron goles y la facilidad en las llegadas del conjunto purépecha.

Algo está fallando desde la concepción de la idea de juego del equipo, pasando por la alineación y finalmente en la táctica sobre la cancha.

El equipo se ha convertido en un verdadero laboratorio de alquimia donde el científico Zubeldía, tras cada jornada prueba el ensayo y error, buscando la piedra filosofal, inventándose excusas tras cada experimento fallido.

Ya es buen momento de que el entrenador deje su papel de alambicador, cese las improvisaciones y se ponga a dirigir con lo que tiene a la mano. Es momento de que los jugadores den lo mejor de sí, siempre y cuando reciban una ayuda desde el banquillo: Martín Bravo debe acompañar al “Cabecita” Rodríguez en la delantera, Armenteros no es contención, a Rabello le está quedando muy grande ese 10 en su espalda, Diego De Buen merece otra oportunidad y los refuerzos necesitan ir sumando minutos.

La afición espera que para el próximo compromiso ante los poblanos en la jornada 4, Zubeldía y sus dirigidos puedan revertir la inercia negativa que arrastra al equipo al fondo de la tabla y por fin sumar su primera victoria.

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