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Home Destacada La corrupción no tiene género

Por Jessica Rosales

Hace algunos días puse sobre la mesa la pregunta ¿En qué momento alguien pasa la línea de la crítica a la ofensa? Es cierto que en México existe violencia política de género, pero también es importante poner las cosas en justa dimensión y diferenciar cuando se trata de analizar la corrupción o mala conducta de un político o servidor público, independientemente de su género.

Hace algunos meses escribí un texto en la Revista No Estás Sola (NES) titulado “Ser mujer no es pretexto”. El género sigue enfrentándose a una sociedad machista y por ello considero importante este análisis, porque aún nos faltan muchas batallas y es importante diferenciar la violencia para no permitir que algunos grupos políticos quieran utilizar nuestras causas como pretexto y para justificar una mala conducta.

La violencia de género afecta por lo menos al 30% de las mujeres en el mundo. Es cierto que este grupo de la población tiene desventajas, no por su falta de capacidad frente a los hombres, sino por un tema cultural y de educación: aún no logramos erradicar en México el hecho de que, algunas mamás, eduquen hombres machistas y mujeres sumisas.

El tema de la violencia de género es una realidad y la violencia política, por razones de género, también. Sin embargo, esto no puede ni debe ser un pretexto para ocultar un acto de corrupción cometido por una mujer.

Todas las mujeres merecemos respeto, tenemos derechos y no debemos permitir ser violentadas. Pero también, como ciudadanas, debemos admitir los errores y señalamientos que la sociedad hace de otras mujeres que se desempeñan en el ámbito público, por supuesto, cuando están sustentados.

En el ámbito político y gubernamental se ha documentado que, hay mujeres que no cumplen su función y que, incluso incurren en abuso de poder. Desafortunadamente, esto retrasa más los alcances y logros que buscamos: la igualdad y equidad, dos principios estrechamente relacionados, aunque distintos.

Pero como impulsoras de la equidad y la igualdad de género, debemos tener claro que, las mujeres que lleguen a un cargo de elección popular o asuman un cargo público deberán obtenerlo por sus méritos, por sus capacidades, trayectoria y tenacidad. De ninguna manera alguien debería obtener un puesto solo por ser mujer.

En fechas recientes las diputadas federales del PRI gritaron “puto” a otro diputado para desacreditar su intervención y luego burlándose de nuestra inteligencia aseguraron que dijeron “bruto” que también es una ofensa.

No se debe permitir a nadie, hombre o mujer, un mal actuar y cuando esto ocurra hay que señalarlo, porque la corrupción no tiene género.

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