Me tatuaré un tigre


Por Daniel Salinas Basave

Esta noche estoy considerando seriamente tatuarme el Tigre de la portada de Vientos de Santa Ana. Silenciosamente hice la promesa a mis deidades paganas: si ganamos la final navideña me tatuaré un felino.

Hace algunos años escribí un híbrido ensayístico-autobiográfico llamado Nacido en el Año del Tigre cuyas primeras palabras dicen esto:

“Voy a tatuarme un tigre. Acaso a estas alturas sea lo más coherente en mi vida. No tengo todavía un modelo de tatuaje, pero me queda claro que será un tigre tribal o abstracto. Por ahora imagino solamente rayas negras circulares y acaso alguna pizca de color amarillo”.

Bueno, pues ahora tengo claro que mi modelo será el de la portada de mi noveluca. En el hombro izquierdo yace el Martillo de Thor. ¿Elegiré entonces el lado derecho? ¿O me lo pongo en el pecho?

Un antifutbolero de cepa llamado Jorge Luis Borges escribió El oro de los Tigres. Hoy el libro del buen Georgie se materializa en esta generación dorada de Nahuel, Gignac, Ayala, Juninho, Pizarro, Dueñas, Torres Nilo, Palmera.

Una generación que acaso se hermana ya en gloria a la de Barbadillo, Boy, Mateo Bravo, Mantegazza.Tigres de Oro.

En la vida no queremos sufrir, no queremos sufrir, queremos tocar el cielo, dicen los Fabulosos Cadillac. Eso escribí hace un año después de la ceremonia de sufrimiento contra los Pumas.

Hoy al sufrimiento lo acompañaba el pesimismo. Mi mal presentimiento era una derrota de sangre y huevos por 0-1 con un gol feo y sendos navajazos arbitrales. Imaginé el escupitajo en la cara de ver coronarse a las aguiluchas en San Nicolás. Imaginé una ceremonia de intensidad y tragedia muy a lo 2016. Quizá por eso el cabezazo de Dueñas me supo un ritual de resurrección, a épica purísima, a un torcido de historia.

Recordaré el 2016 como el año de los seis libros y la vagancia pataperrera, pero también como el año del frentazo de Dueñas y los tres penales parados por Nahuel.

Rodeado por los mil y un juguetes nuevos Iker, los minutos finales demandaron tequila y no cerveza para neutralizar el sudor frío y la corrida del corazón que iba a escaparse por la boca. Con la nieve en la Rumorosa llegó la quinta.

Propósito para 2017: Publicar Nacido en el Año del Tigre y tatuarme de una vez por todas ese condenado felino. La ocasión lo amerita. Matar o morir.

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