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Home Destacada Morrissey paga su deuda con México

Por Luis Guillermo Hernández Aranda

La voz de Morrissey nunca dejará de gritarnos las atrocidades del mundo al mismo tiempo que le canta al desamor y sus letras se convierten en poesía donde el culto al ego siempre está presente.

Después de varias cancelaciones, Morrissey volvió a México para pagar una deuda pendiente con sus miles de seguidores que son una especie de feligreses dispuestos a rendir culto a cada movimiento del hombre que se pronuncia contra Trump, las corridas de toros y nos invita a todos a hacernos vegetarianos.

En las afueras del Auditorio Banamex parece un día normal, la gente hace ejercicio, pasea en patines e incluso la tranquilidad provoca temor ante la posibilidad de que Morrissey hubiera cancelado de último momento. La cotidianeidad regia no parece percatarse que es sede de uno de los artistas más influyentes del Siglo XX. Tal vez sin The Smiths o Morrissey nunca se hubieran gestado proyectos como los Stones Roses u Oasis y tal vez el brit pop sería el concepto que alguien imaginó pero nunca se materializó.

A las 21:00 horas se apagaron las luces para proyectar en una pantalla todas las influencias que tiene Morrissey, que va desde el punk de los Sex Pistols y The Ramones, pasando por la poesía y obviamente la cultura gay.

Tras una espera que para muchos se volvió eterna, apareció en el escenario Mozz con su banda integrada por cinco músicos para decir “Hola Monterrey” e iniciar con su clásico Suedehead. Inmediatamente los miles de fanáticos se pusieron a bailar y cantar al unísono “i am so sorry”.

Contrario a la leyenda,  Morrissey siempre lució de buen humor y gustoso de estar en México, de ahí que constantemente el idioma español se hiciera presente y una bandera tricolor siempre adornara el bombo de la batería y diferentes partes del escenario.

Muy pronto apareció There Is a Light That Never Goes Out y todos estaban dispuestos a morir con Morrissey finalmente “to die by your side” será siempre un privilegio.

Con  “Let Me Kiss You” se escucha el lamento producto de la desilusión amorosa que termina con la escena dramática de despojarse la camisa. Morrissey nos recuera que Everyday is Like Sunday y que el legado de The Smiths siempre estará presente cuando se escuche How Soon Is Now?

Morrissey pregunta que si a alguien le gusta Donald Trump como preludio de Shoplifters Of The World Unite, al mismo tiempo que lanza su mensaje contra la violencia animal. Llama a no comer carne e incluso por petición del artista esa noche en el auditorio no se vendieron hamburguesas, burritos.

Un regalo especial en su repertorio es Jack The Ripper y después de hora 25 minutos se despide del escenario por unos minutos para tocar sólo una canción más, una versión nueva de First Of The Gang to Die que fue el cierre perfecto para un concierto que muchos esperábamos desde hace muchos años.

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