¿Qué pasa con nuestra redes sociales cuando morimos?


Si usted es de los que ya definieron qué sucederá con sus posesiones tras fallecer, lo felicito. Una encuesta hecha por caring.com en 2017 reveló que solo cuatro de cada diez adultos cuentan con documentos básicos de planificación, como testamentos o fideicomisos en vida. ¿Pero ya pensó en incluir planes para lo que suceda con sus fotos de Google o su cuenta de Facebook?

Tras la muerte de alguien, dejar inactivas las cuentas online de la persona puede volverlas vulnerables al robo de identidades. Además, preservar esas cuentas y fotos en las redes sociales puede ayudar a rendir homenaje al fallecido.

El primer paso consiste en elegir a alguien de confianza para manejar su vida online cuando usted ya no esté. Puede ignorar todo lo que se presenta a continuación si define ahora mismo quién será esa persona y comparte todos sus nombres de usuario y contraseñas con ella. Usar un administrador de contraseñas como Roboform o LastPass puede facilitar mucho ese proceso porque con una contraseña maestra se puede acceder a todas las cuentas online (por ejemplo, en mi caso, tengo más de 200). Darle las llaves del reino a otro es la única forma de que otro pueda iniciar sesión en ciertas cuentas. Por más que esa persona sea su albacea, muchas plataformas digitales no le otorgarán acceso total. La única manera es sabiendo la contraseña.

Otro modo de ahorrarse muchos problemas es hacer copias de respaldo de fotos y documentos importantes de la nube en un disco rígido con regularidad. Recuerde decirle a la persona de confianza que hizo eso y dónde está el disco rígido en cuestión.

Existen muchas empresas que se encargan de los activos digitales luego de una muerte. The Digital Beyond tiene una lista completa para analizar. Slate incluso creó un generador de testamentos digitales que permite a los usuarios hacer listas de todos sus activos digitales y manifestar qué desean hacer con cada cuenta.

Hay muchas opciones para procesar los diversos activos digitales tras un fallecimiento. Facebook permite que los usuarios mayores de 18 años nombren un contacto como legado, que podrá pasar la cuenta al status de cuenta conmemorativa o borrarla permanentemente. En el primer caso, el contacto de legado puede escribir publicaciones en el perfil, actualizar la foto de este y responder a nuevas solicitudes de amistad. También puede descargar una copia de todo lo que compartió el usuario. Los contactos de legado no pueden iniciar sesión en la cuenta, eliminar o editar publicaciones anteriores, leer mensajes privados, hacer solicitudes de amistad o eliminar amigos. Una cuenta conmemorativa deja en su sitio todas las publicaciones y fotos de Facebook visibles al público con el que se compartieron. Se necesita una orden judicial para solicitar acceso a otros contenidos. Asimismo, al convertir una cuenta en conmemorativa, se la protege, porque se impide que otros inicien sesión en ella. Puede agregar un contacto de legado yendo a Configuración y luego Administrar Cuenta. Allí, escriba el nombre de un amigo y haga clic en Agregar.

Instagram también permite convertir una cuenta en conmemorativa dándole a la empresa un simple obituario. Para eliminarla, Instagram exige un certificado de defunción y otros datos sobre el fallecimiento del usuario. La cuenta conmemorativa de Instagram mantiene su aspecto, pero no se puede realizarle ningún cambio. En este caso tampoco es posible iniciar sesión, lo que protege mejor la cuenta.

Google permite a los usuarios crear un Administrador de cuentas inactivas para decidir cuánto tiempo debe pasar para considerarse una cuenta inactiva. Luego, el usuario puede escoger hasta 10 personas para que Google les notifique si la cuenta se vuelve inactiva y si esas personas tendrían acceso a la cuenta y la posibilidad de descargar ciertos datos, como los contactos, el calendario y las fotos. También se puede optar por borrar toda la cuenta, lo que incluiría los videos publicados en YouTube y los datos de Google+.

La única opción para las cuentas de Yahoo! es solicitar su cierre enviando por correo o fax una copia del certificado de defunción y pruebas de que el solicitante es el albacea del patrimonio del usuario. Por lo tanto, a menos de que el usuario le haya pasado su contraseña a alguien, nadie podrá acceder a esos correos electrónicos. Esto puede ser perjudicial, porque son correos útiles a la hora de calcular las facturas mensuales, realizar extracciones automáticas e investigar si el usuario fallecido tiene otras cuentas digitales.

La política de Microsoft abarca cuentas de Hotmail, Outlook, MSN y Live. Con el proceso Microsoft Next of Kin, la empresa manda un DVD que contiene todo el contenido de la cuenta, pero solo a un tercero responsable verificado. Tras enviar toda la documentación msrecord@microsoft.com, Microsoft tarda tan solo un par de días en autenticar el pedido y enviar el DVD de datos.

Los usuarios de Apple firmamos un acuerdo en el que declaramos que nuestras cuentas son intransferibles y que al fallecer perdemos todos nuestros derechos al Apple ID o al contenido dentro de la cuenta. Con los años, se libraron muchas batallas entre seres queridos de personas fallecidas contra Apple por el otorgamiento de acceso a contraseñas. La moraleja es que si usted quiere que alguien tenga acceso a sus contraseñas de iOS —o cualquier activo digital— cuando usted fallezca, lo más fácil es darle a esa persona sus contraseñas antes que sea demasiado tarde.

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