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Redacción

Más de un millón de estudiantes de nivel básico en Coahuila regresa hoy a clases. Un inicio de ciclo escolar 2017-2018 algo atropellado, debido al fenómeno astronómico que algunos podrán disfrutar, desde esta entidad, en un 40 por ciento: el eclipse solar parcial.

Mientras que en Estados Unidos podrá observarse en su totalidad y las autoridades disponen de herramientas para poder mostrar a los niños cómo observar y conocer este fenómeno de la naturaleza, en México y en específico en Coahuila, simplemente estará prohibido.

Y es que la instrucción que giró la Secretaría de Educación para este día ha generado una serie de críticas. A través de un comunicado, informó a maestros de las escuelas que “por ningún motivo” permitan a los alumnos observar el eclipse de sol, un fenómeno natural que no se repite en México desde 1991.

“Instruyan a los y las maestras de los planteles educativos a permanecer en sus salones con todos sus alumnos no permitiendo por ningún motivo la salida a los patios escolares y al aire libre en el horario mencionado (10:00 horas), debido al eclipse solar que será visible en nuestro país”, se puede leer en el oficio fechado el 11 de agosto.

Se ha conminado a las familias para que hagan conciencia en los niños y no vean directamente el sol. ¿Los docentes pueden vigilar a cada uno de sus estudiantes para que esto se cumpla, algunos con grupos de hasta 40 alumnos? ¿Cada salón cuenta con cortinas para su protección? ¿Y los que quieran ir al baño durante estas tres horas que instrucción deben seguir?

Por más que le digas a un niño que no vea directamente el sol porque puede quedar ciego, lo invadirá más la curiosidad, porque al final de cuentas son niños, sobre todo en los casos de kínder y primeros grados de primaria.

Lo que va a ocurrir es que si algún menor tiene algún daño, por estar en horario escolar, algunos padres responsabilizarán al docente, aunque otros simplemente optarán por no llevarlos.

Como siempre las autoridades educativas evidencian una mala planeación, pero más allá de eso, evidencian que no tiene interés de formar a los alumnos.

¿En lugar de hacer restricciones no era más sencillo adquirir, incluso con ayuda de padres de familia, unos cuantos lentes por salón para que todos los estudiantes puedan apreciar y aprender de este fenómeno astronómico?

Con tres lentes por salón de 80 pesos, los más caros, cada alumno habría tenido que aportar unos 6 pesos, y todos alcanzarían a utilizarlos en poco más de 2 horas que dudará el fenómeno astronómico, pero para la SEDU es más sencillo aplicar el síndrome del avestruz y evitarse la fatiga.

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