Sobre el beneficio de la duda


Por: Rafael G. Vargas Pasaye

Los extremos cada vez son más peligrosos, llegando incluso a quitarnos de nuestra cotidianidad algo que antes era valioso por lo que significaba, por ejemplo, el beneficio de la duda.

Todo hace indicar que el beneficio de la duda está en peligro de extinción, pues ahora no se deja ese espacio que es tan necesario cuando se inicia una nueva etapa, digamos el arranque de una nueva administración gubernamental, o alguien que entra a un cargo o encomienda y debe por lo menos saber qué hay en los cajones de su escritorio o como se dice comúnmente, al menos que conozca el camino al baño.

Incluso cuando se conoce a alguien siempre se da un espacio de gracia para saber más de él o ella, es muy raro que a las primeras de cambio se le pida un favor a alguien que nos acaban de presentar.

A lo que se está llegando en estos días en México es a los contrapuntos, a que la delgada línea media sea casi transparente y entonces nos veamos obligados a tomar posturas, a enfilarnos en un lado o en otro, a formar parte de un bloque o de su opositor, en otras palabras, en ponernos la camiseta chaira o la fifí.

Hoy lo que satura las redes sociales son los insultos por encima de la razón, los adjetivos que obstaculizan a la sensatez, las ínfulas de superioridad o perdonavidas de ciertos autonombrados voceros de la 4T y las arrogantes clases de historia de los expertos en de la mafia del poder.

Quizá a alguien o a algunos les convenga este ambiente polarizado, el mismo Presidente Andrés Manuel López Obrador se coloca en un bando y describe e insulta al otro (él liberal, aunque no lo sea o aunque su forma de actuar diste de serlo, contra los conservadores que ni lo son tanto pero en ese borde los desea tener).

Los comentarios con argumentos que son contrarios a uno de estos bandos son de inmediato dilapidados con insultos que tienen toques clasistas y que conllevan a otro tipo de debate, por ejemplo, celebran que a investigadores que regresaron a México luego de estadías en otros países, se les haya retirado el seguro de gastos médicos mayores, o sea, festinan la igualdad a partir de parámetros de mediocridad, esto es, por qué no buscamos la igualdad en términos de todos contar con seguro de gastos médicos mayores.

Pero eso al parecer les hace daño o va contra lo que representan. La curva de aprendizaje no es nada fácil, el tema también tiene que ver con la comunicación, la cual en el caso de la escasez o no abasto del combustible fue netamente reactiva, esperaron a que el problema creciera para empezar a emitir información.

Pero regresando al punto inicial, la polarización llega a tal grado que se ha metido incluso con los gustos (culposos o no), baste el botón de muestra siguiente: hay quienes son felices y hablan loas de la exitosa película “Roma” del mexicano Alfonso Cuarón (con los premios y antes de ellos incluso), quienes obviamente merecen respeto, el mismo respeto claro que merecen las personas que han dicho que no les agradó o algo similar, ambos sujetos caben en la sociedad mexicana. Y también, a veces es necesario repetirlo, un tercer segmento que no comulga con uno ni con otro, digamos pues que no ha visto ni siquiera la película.

@rvargaspasaye

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