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Por Luis Guillermo Hernández Aranda

Para André Breton, México era el país más surrealista del mundo. A esta conclusión llegó el escritor no por los movimientos artísticos y culturales de nuestro País, sino porque la ausencia de lógica, propia del surrealismo, es parte de la genética mexicana.

Al tenerlo en nuestro ADN, la clase política no se escapa de ser exponente (in)voluntaria de un surrealismo donde la izquierda y la derecha se unen en una alianza electoral y los dogmas son hechos a un lado para privilegiar la búsqueda del poder. Esto sin contar con que un futbolista se convierta en alcalde de una ciudad, arrasando en las elecciones; al mismo tiempo que no se castiga a los políticos corruptos y por el contrario se les premia con mejores oportunidad en su carrera.

En este sentido, Coahuila es ya escenario de una manifestación surreal, donde aún estamos sumidos en un conflicto postelectoral, y al mismo tiempo ya arrancó el próximo proceso donde se habrán de renovar 38 alcaldías.

Mientras Guillermo Anaya, Javier Guerrero, Armando Guadiana y Lucho Salinas denuncian un presunto fraude que hasta el momento no han podido comprobar en las instancias legales, el IEC sesionó el pasado miércoles 1 de noviembre, donde el Consejo General declaró el inicio del proceso electoral.

Sin duda, resulta surrealista que en medio de protestas y marchas, por cierto, cada vez menos concurrentes, los ciudadanos ya nos estamos preparando para ejercer nuestro voto. Es previsible que la cercanía de las elecciones aumente el hartazgo y la falta de credibilidad en la clase política que por desgracia se traduce en la poca participación de los ciudadanos en la agenda pública y en un mayor abstencionismo.

En el recuento de los daños del conflicto postelectoral sobresale el hecho de que después de cuatro meses en los que Memo Anaya gritó a los cuatro vientos que presuntamente Miguel Riquelme había rebasado los topes de campaña, el Tribunal Electoral haya silenciado el palenque diciendo que el panista se pasó por un 8.73 por ciento. Así o más surreal nuestra realidad política: acuso al otro del pecado que yo cometí.

También, como otra manifestación surrealista, está el hecho de que mientras el PAN de Coahuila acusa al IEC de ineptos y poco profesionales en su trabajo, el PAN de Durango confió a este organismo la elección interna de sus consejeros. Es decir para el PAN de Coahuila el IEC es un árbitro vendido y para el albiazul de Durango son los jueces más imparciales.

Por primera vez los ciudadanos de Coahuila podrán reelegir a sus alcaldes, lo que sin duda pone a prueba la madurez de nuestros políticos para no caer en descalificaciones baratas o acusaciones sin sustento. Pero podemos ya adelantar muchos gritos en el tenor de que el Presidente municipal en turno está utilizando su puesto para hacer campaña. La reelección y que un ejecutivo haga campaña es algo muy natural en Estados Unidos, pero en México privilegiamos el sospechosísimo sobre el dato duro.

Y como otra manifestación surrealista de la cual seremos nuevamente testigos el próximo año está el hecho de que las fake news que circulan en las redes sociales tendrán mayor credibilidad sobre las noticias difundidas por los medios tradicionales. De esta forma el rigor periodístico es desplazado por la fuerza del rumor.

México es surrealista, como manifestación de ello está el Día de Muertos y la lucha libre, pero, sin duda, nuestros políticos se llevan las medallas, sobre todo cuando de elecciones se trata.

Artículo publicado en el periódico Vanguardia

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