Terquedad o perseverancia


En una sociedad políticamente correcta donde las pasiones y los sueños deben ser condenados al olvido cuando se es adulto, llama la atención que un hombre de 57 años con lesiones en la cadera y el cráneo se suba a una cuatrimoto para cruzar en dos días el desierto de Coahuila con el único objetivo de ganar la Coahuila 1000.

Esa persona se llama Jorge Torres y es mejor conocido como “El Brecho”. Muchos lo consideran un loco que no acepta su edad o también lo tildan de terco. Según la Real Academia de la Lengua Española terquedad es la condición del pertinaz, obcecado e irreducible. Algunos sinónimos de esta condición son: inflexibilidad, rigidez e incluso intransigencia. Condiciones por demás negativas en cualquier persona.

Sin embargo, en una sociedad llena de prejuicios tendemos también a distorsionar el lenguaje y preferimos las connotaciones negativas sobre las positivas. Creo que “El Brecho” no es terco, sino más bien perseverante. Esta condición implica disciplina para alcanzar la meta, superando los obstáculos que se atraviesen en el camino.

En el ambiente del periodismo, y más en provincia, todos nos llegamos a conocer. La primera vez que escuché el nombre de Jorge Torres fue cuando estudiaba comunicación en la Ibero. La mayoría de los profesores nos recomendaban leer la revista Brecha (de ahí su apodo) que fundó Jorge. Dicha revista en la década de los noventa era la única que tenía una sección cultural de calidad dirigida por escritores como Gilberto Prado, Jaime Muñoz, así como una sección de equidad de género. Pero sobre todo era la única que hacía reportajes de investigación. Dichos textos provocaron incluso la caída del alcalde de Torreón, Mariano López Mercado, al hacer públicos todos sus actos de corrupción.

Con el paso de los años el concepto migró a la radio con diferentes nombres hasta convertirse en Adictivo. En esos días ya trabajaba en los medios y mi concepto de periodismo distaba mucho al que entonces hacía “El Brecho” (muy diferente al de la revista que muchas veces leí). Incluso esto derivó que le dedicara algunas líneas en el periódico que trabajaba las cuales obviamente me respondió con su estilo en radio. A pesar de ese intercambio de dimes y diretes públicos, siempre hubo un saludo respetuoso cuando coincidíamos en algún evento político.

Hace más de cuatro años tras mí salida de El Siglo nos sentamos un día a conversar y cuál fue mi sorpresa de que teníamos más afinidades que diferencias. La principal es el amor a los hijos y hacer todo por ellos. Si algo le he aprendido en este tiempo a “El Brecho” es no darse nunca por vencido para ayudar a sus hijos a cumplir sus sueños.

Tras dos comidas más me invitó a trabajar con él y me vi en el reto de modificar mi concepto de periodismo el cual por desgracia creemos que debe ser siempre aburrido y denso, cuando no todo son malas noticias. Obviamente el romper paradigmas no es sencillo pero cuando te llueve la carrilla tanto en el programa como fuera de este pues…cambias porque cambias.

En más de 20 años de ejercicio profesional he tenido la fortuna de tener grandes maestros que me han enseñado muchos secretos del periodismo. Con “El Brecho” tal vez no he aprendido nada nuevo de periodismo, sin embargo el aprendizaje ha sido rico en aspectos de la vida como nunca darse por vencido, el impulso para montar mi propia empresa y sobre todo ser generoso y agradecido con los demás.

El pasado fin de semana Jorge Torres ganó en su categoría la Coahuila 1000. Su triunfo es ejemplo de perseverancia. En la edición anterior lo descalificaron de manera dudosa, en otra sufrió un accidente en la ruta. En su tercer intento alzó la copa con una ventaja de poco más de cinco horas sobre su más cercano competidor.

La imagen de este triunfo, más allá de la alegría de ver al amigo con el trofeo, deja muchas enseñanzas. Las dos principales: la edad no es más que un actitud mental y la segunda, cómo el trabajo constante y equipo siempre da resultados. Felicidades, “Brecho”.

@lharanda

Publicado originalmente en VANGUARDIA

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