Un PAN desmoronado


Por: Luis Guillermo Hernández Aranda

“Fraude, fraude”, es el grito de guerra que muchas veces los panistas han entonado para quejarse de resultados electorales cuando no logran el triunfo en una alcaldía, diputación o incluso gubernatura. Tradicionalmente el PRI es el receptor de esas consignas.

De ahí que resulte paradójico que los gritos de “fraude” que se escucharon el martes por la noche en el edificio del PAN de Coahuila fueran originados por los resultados de su elección interna. Los seguidores de Mario Dávila se quejan de inequidad en el proceso, afirman que los dados estaban cargados a favor de Chuy de León, quien horas antes en Torreón se declaró ganador y por ende sucesor del también lagunero Bernardo González.

La Comisión Estatal Organizadora del Proceso electoral informó que Jesús de León obtuvo la victoria en la segunda vuelta con mil 247 votos, seguido de Mario Dávila con mil 216. Resultados que han sido cuestionados sobre todo por la tardanza en contar los votos.

En la transmisión en vivo, hecha por Vanguardia a través de Facebook, vimos cómo apenas Mario Dávila dijo que impugnaría los resultados y sus seguidores entraron de forma violenta a las instalaciones del PAN, incluso lanzaron cohetes, lo que provocó que al momento de la transmisión el estruendo nos haya llevado a imaginar algo peor.

Por su parte en una entrevista en el programa de radio Los Adictivos, donde colaboro, Chuy de León denunció que Morena operó a favor de Mario Dávila, incluso acusó directamente al diputado Luis Fernando Salazar quien apenas unos meses atrás aún militaba en Acción Nacional.

También en entrevista en el mismo espacio, Mario Dávila cuestionó ¿por qué sólo él tuvo votos nulos?, ¿por qué tardaron tanto en contar los votos? Los cuestionamientos del candidato tienen lógica. Al preguntarle sobre la violencia de sus seguidores respondió: “la política es pasión y ante las irregularidades la gente se enoja. Es lo que ellos no entienden (refiriéndose al grupo político de Memo Anaya)”. Remató diciendo que los panistas de Coahuila ya están cansados de estas prácticas, por lo que dará la pelea en las instancias correspondientes.

El PAN de Coahuila nuevamente se muestra dividido, fracturado, pero a diferencia de ocasiones distintas hoy esta crisis es mayor porque ya no es la segunda fuerza política del estado. A pesar de haber arañado la gubernatura, en un año ha sido desplazado por la fuerza de Morena.

Cuando debiera mostrarse como un partido unido para dar la batalla como una verdadera oposición, se destrozan entre ellos. Marcelo Torres ha sido incapaz en el Congreso de fijar una agenda, posturas, distraído por la elección de Ricardo Anaya se convirtió en uno de los legisladores más faltistas de Coahuila.

Aunque hayan apostado por el silencio, la salida de Luis Fernando Salazar sin duda fue un golpe al interior de Acción Nacional. Si alguien sabe crear estructura es el hoy diputado federal, quien ganó todas las elecciones donde fue postulado y que, sin embargo, le fue negada la candidatura a la gubernatura comenzando ahí el rompimiento con el partido donde siempre militó.

En caso de confirmarse el triunfo de Chuy de León, el PAN seguirá siendo manejado por el grupo político de Guillermo Anaya, quien hasta el momento no ha entregado buenas cuentas a sus militantes. Incluso Bernardo González heredará un partido totalmente dividido y con dolorosas derrotas a cuestas: la alcaldía de Saltillo y la gubernatura. Sobre todo esta última donde desaprovecharon una oportunidad histórica.

Independiente de quien sea el presidente del partido en Coahuila, Acción Nacional debe reinventase, apoyar a nuevos liderazgos, no es posible que los candidatos sean siempre los mismos desde hace más de una década. La tarea no es sencilla pero, por el bien de la democracia en el estado, ojalá puedan hacerlo.

@lharanda

Publicado en VANGUARDIA

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