¡Esto ya se salió de control!


Redacción

Una cosa es defenderse y otra muy distinta caer en actitudes poco profesionales y ofensivas. En Coahuila el tema electoral subió de tono y nadie está dispuesto a detenerlo.

Los actores políticos se han acusado de todo, desde narcotraficantes, halcones, de conformar cárteles y ser una mafia. Todos estos conceptos tienen un significado muy grave, pero ahora resulta bastante natural para quienes han querido definir al PRI, al PAN y al gobierno del estado.

Sin importar los colores, todos tienen una investidura, cuentan con espacios públicos en los que representan al pueblo, a quien merecen respeto. Es lamentable que, en ambos casos, un asunto electoral derive en la denostación, la ofensa y la amenaza. ¿Y así quieren que los ciudadanos tengan confianza en las instituciones?

El líder del PAN, Bernardo González, llamó “Cartel de los Moreira” a una lista de políticos priistas, lo denominó un organigrama de delincuentes encabezado por Rubén Moreira, en el que incluye a Miguel Riquelme, Humberto Moreira, Víctor Zamora, Homero Ramos, Jorge Luis Morán, Jesús Torres, David Aguillón, María Esther Monsiváis, Fernando Purón y hasta Tereso Medina.

Luego, como era de esperarse, el tricolor lanzó toda la caballería y el secretario general de la CTM, Jesús Berino Granados, llamó a Guillermo Anaya “delincuente disfrazado de político”.

A continuación, el senador del PAN, Luis Fernando Salazar, acusó al gobernador de incurrir en actos de persecución política al estilo de Nicolás Maduro. ¿Saben realmente lo que sufre Venezuela por la política de este personaje? Lo dudo.

Después entra a la escena el diputado federal, Tereso Medina, definiendo como “El Cártel Azul”, al grupo encabezado por Guillermo Anaya y Luis Fernando Salazar. Y finalmente, el diputado federal, Francisco Saracho, sale a decir que el PAN es una “mafia” y Bernardo González “un halcón”.

Todos se amenazan con meterse a la cárcel y se acusan de corruptos. Qué pena que ese es el nivel de política que tenemos en Coahuila. La sociedad está cansada de escuchar sólo insultos. ¿En qué momento se perdió el rumbo de la defensa legal de ambos partidos políticos? ¿Con los insultos pretenden ganar una elección? Y la culpa la tienen los órganos electorales que generaron desconfianza y mostraron que no tienen un ápice de capacidad para mantener el control de un proceso democrático.

¿En donde quedaron los votos de quienes salimos el 4 de junio pasado? ¿A quién favoreció la mayoría? Parece que eso, a los partidos políticos ni a los órganos electorales les importa. Definitivamente esto ya se salió de control.

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