El Gran Premio de la Ciudad de México, conocido por su electrizante ambiente y su pasión desbordante hacia Sergio “Checo” Pérez, tuvo este año a un nuevo protagonista mexicano: Patricio “Pato” O’Ward, quien participó en las prácticas libres con McLaren. La expectativa por ver a dos pilotos mexicanos en el mismo circuito cautivó a los fanáticos, quienes desde tempranas horas abarrotaron el Autódromo Hermanos Rodríguez.
Con una destacada trayectoria en la IndyCar y familiarizado con el Autódromo, donde previamente consiguió tres podios en la Fórmula 4, O’Ward concluyó decimotercero en la práctica y cumplió su papel de piloto de pruebas en el auto de Lando Norris, adaptándose a los desafíos que la altitud de la Ciudad de México impone a los monoplazas. La práctica fue intensa: después de una primera bandera roja a los cinco minutos, el piloto experimentó un parón de veinte minutos por el choque entre Alex Albon y el Ferrari de Bearman.
A pesar de los retos, O’Ward se sintió satisfecho: “Me quedo con ganas de más, pero cumplí mi sueño”, declaró, destacando la dificultad de avanzar en el competido mundo de la Fórmula 1. Las vueltas de O’Ward mantuvieron la emoción en las gradas, con aficionados ondeando banderas y vitoreándolo a cada instante, al igual que a Checo.
Pato concluyó la jornada con una breve interacción con el público, lleno de entusiasmo y gratitud, afirmando que su rol no era buscar la vuelta más rápida, sino obtener información sobre el rendimiento del auto. En esta sesión de práctica, George Russell se posicionó en la cima con 1:17.998, mientras Checo Pérez y Pato O’Ward finalizaron en las posiciones 10 y 13, respectivamente.







