El Kremlin mostró una postura reservada ante el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, tras una inesperada remontada en las elecciones. En Moscú, el portavoz Dmitri Peskov afirmó que aún es incierto si el retorno del republicano impulsará el fin de la guerra en Ucrania, conflicto que comenzó con la invasión rusa en 2022 y que mantiene las tensiones entre Occidente y Rusia en niveles históricos.
Peskov señaló que, aunque Trump había expresado en campaña su deseo de terminar con el conflicto, Rusia considera a Estados Unidos un país “hostil” que está involucrado indirectamente en la guerra en Ucrania. “Estados Unidos es capaz de contribuir al fin de este conflicto, pero… veremos si esto ocurre”, añadió, refiriéndose a la futura toma de posesión en enero. Por ahora, el Kremlin no tiene planeado felicitar formalmente a Trump, evidenciando la compleja relación bilateral, que ha alcanzado un mínimo histórico desde la Guerra Fría.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso se enfatizó que Moscú trabajará con la nueva administración estadounidense sin expectativas elevadas, dada la posición “antirrusa” de la élite bipartidista en Washington. A pesar de las dudas, el presidente del fondo soberano de Rusia, Kirill Dmitriev, expresó que la victoria de Trump podría representar una oportunidad de mejorar los lazos entre ambas naciones, aunque destacó que las condiciones de Rusia respecto a la situación en Ucrania permanecen inalterables.







