La investigadora Victoria Dittmar confirmó la llegada del gusano barrenador a México, detectado en un animal en la caseta de Catazajá, Chiapas. Esta plaga, que se alimenta del tejido vivo del ganado y puede causar infecciones letales, representa un grave riesgo sanitario y económico, particularmente para la industria ganadera.
Dittmar detalló que la propagación del gusano no ocurre principalmente a través del comercio legal, sino del contrabando de ganado, que representa el 10% de la venta anual en México. Según investigaciones previas, cerca de 800 mil cabezas de ganado ingresan ilegalmente al país cada año, procesándose para integrarse a la cadena de suministro legal mediante prácticas corruptas.
El impacto no se limita al territorio mexicano. Estados Unidos suspendió temporalmente la importación de ganado en pie proveniente de México, mientras las autoridades nacionales también restringieron las deportaciones legales de Guatemala para contener el problema. Luis Fernando Guerra, veterinario especializado, explicó que esta plaga inició en Panamá hace más de un año y se ha extendido hacia el norte, afectando a países como Nicaragua y Honduras.
La plaga llega en un momento crítico para la ganadería mexicana, que enfrenta la presión de mantener su posición como principal socio comercial ganadero de Estados Unidos. Dittmar sugirió intervenciones inmediatas en rutas clave como Benemérito de las Américas, donde el contrabando es recurrente. A largo plazo, propuso facilitar el acceso al ganado legal a precios competitivos y reforzar la investigación interna para combatir la corrupción en la industria.







