Un alto al fuego histórico entre Israel y Hezbolá entró en vigor este miércoles, marcando un hito en la mediación diplomática liderada por Estados Unidos y Francia. Este acuerdo busca poner fin a meses de violencia que han dejado miles de muertos desde la intensificación del conflicto en la frontera israelo-libanesa tras la guerra en Gaza.
El ejército libanés, encargado de supervisar el cese de hostilidades, comenzó a desplegarse en el sur del país. A pesar de ello, pidió a los residentes que retrasaran su regreso hasta que las tropas israelíes se retiren completamente, un proceso que podría tomar hasta 60 días. Mientras tanto, familias desplazadas comenzaron a regresar a sus hogares en el sur de Líbano y a los suburbios bombardeados de Beirut.
El presidente estadounidense, Joe Biden, destacó la relevancia del acuerdo, afirmando que representa un cese de hostilidades permanente. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que responderán con fuerza si Hezbolá viola el pacto. Desde Líbano, el primer ministro interino Najib Mikati celebró la tregua como un avance significativo.
Francia e Irán también expresaron su respaldo al acuerdo. Sin embargo, líderes opositores y comunidades cercanas a la frontera israelí se muestran escépticos, exigiendo mayores garantías de seguridad. En tanto, la ONU colaborará en la supervisión del alto el fuego a través de la FINUL.







