30 mayo, 2026
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Murió Rose Girone a los 113 años: La sobreviviente del Holocausto más longeva

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Murió Rose Girone a los 113 años: La sobreviviente del Holocausto más longeva

Rose Girone, reconocida como la sobreviviente del Holocausto más longeva, falleció el 24 de febrero a los 113 años en un hogar de ancianos en Bellmore, Nueva York. Su vida fue un testimonio de valentía y resistencia. Desde su infancia en Polonia hasta su exilio en Shanghái y su reconstrucción en Estados Unidos, Girone enfrentó la persecución nazi, la ocupación japonesa y la adversidad con una determinación inquebrantable.

Infancia y persecución nazi

Nacida en 1912 como Rosa Raubvogel en Polonia, su familia se trasladó a Alemania buscando nuevas oportunidades. Sin embargo, el ascenso del nazismo transformó sus vidas en una pesadilla. En 1937, Girone se casó con Julius Mannheim, pero su felicidad se desmoronó cuando los nazis lo deportaron al campo de concentración de Buchenwald. Ella, embarazada de nueve meses, logró evitar su arresto por poco.

Con el deseo de salvar a su familia, Girone ideó una forma de huir. A través de un contacto en Londres, consiguió visados de salida hacia Shanghái, uno de los pocos refugios para judíos en aquel tiempo. Su esposo fue liberado y juntos emprendieron un peligroso viaje hacia una nueva esperanza.

Sobrevivir en Shanghái bajo la ocupación japonesa

Aunque lograron escapar del terror nazi, su llegada a Shanghái no significó el fin de su sufrimiento. En 1941, la ocupación japonesa los confinó en un gueto judío en condiciones infrahumanas. Vivían en una pequeña habitación que antes fue un baño, infestada de insectos. Las restricciones eran crueles: solo podían salir con permiso de un oficial japonés autodenominado “El Rey de los Judíos”.

Para sobrevivir, Girone comenzó a tejer ropa y venderla. Con esta habilidad logró alimentar a su familia y mantenerse firme ante la adversidad. “Sobrevivir me enseñó a no temerle a nada”, declaró en una entrevista a la USC Shoah Foundation.

Una nueva vida en Estados Unidos

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la familia emigró a Estados Unidos. Girone se estableció en Nueva York y convirtió su pasatiempo en un negocio, abriendo una tienda de tejidos en Queens. Su matrimonio con Julius terminó en divorcio, pero el destino le dio una nueva oportunidad en el amor con Jack Girone, con quien compartió el resto de su vida.

Su historia se convirtió en un testimonio vivo de resistencia. Participó en entrevistas, conferencias y eventos conmemorativos, compartiendo su experiencia para que las futuras generaciones nunca olvidaran el horror del Holocausto. Sus relatos quedaron registrados en la USC Shoah Foundation y otras organizaciones que documentan la memoria histórica.

El legado de una testigo de la historia

Según la Claims Conference, actualmente hay cerca de 245,000 sobrevivientes del Holocausto en el mundo, de los cuales 14,000 residen en Nueva York. Con la partida de Girone, el mundo pierde a una de las últimas testigos directas de esta tragedia.

Su hija, Reha Bennicasa, también sobreviviente del Holocausto, destacó la inspiración que su madre dejó en ella y en muchos otros. “Gracias a ella, aprendí que podemos superar cualquier obstáculo con determinación y esperanza”.

A pesar del dolor y las prácticas inhumanas que enfrentó, Rose Girone demostró que la voluntad humana puede prevalecer sobre la adversidad. Su legado es un recordatorio de la importancia de recordar la historia para evitar que los errores del pasado se repitan.