30 mayo, 2026
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La vida del presunto feminicida de Iztacalco en prisión

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La vida del presunto feminicida de Iztacalco en prisión

Cuando Miguel Cortés fue arrestado el 16 de abril de 2024, el país entero contuvo el aliento. No solo se trataba de un presunto feminicida, sino de alguien que parecía tener un objetivo más allá del crimen: la inmortalidad mediática. Quería ser recordado. Quería ser célebre. Quería ser… como Jeffrey Dahmer o Ted Bundy.

Durante casi un año, permaneció recluido en una celda aislada en el Reclusorio Oriente, lejos del resto de los internos. No por su seguridad, sino por la de los demás. Los reportes médicos y psicológicos apuntaban a una personalidad fría, manipuladora y narcisista. Aun así, nunca intentó suicidarse ni agredir a nadie. Se mantenía sereno, leyendo libros… entre ellos uno que pidió personalmente a la abogada Erendali Trujillo: Manual del asesinato en serie.


📞 Llamadas macabras y un adiós sin arrepentimiento

Pocos días antes de su muerte, Miguel hizo algo que aún sacude a los familiares de sus víctimas: logró acceder a los números de algunas de ellas. Llamó a Fernanda, hermana de María José, su última víctima conocida. No fue para pedir perdón. Le dijo que no se arrepentía de nada.

¿Cómo obtuvo esos datos? La abogada Trujillo sospecha de corrupción dentro del penal. “Alguien le dio acceso a esa información”, afirma. Y la idea es escalofriante: un feminicida serial con contactos, con tiempo, con libros… y con ganas de jugar con el dolor ajeno.


🔍 El perfil del asesino: inteligencia, manipulación y ego

Según los peritajes, Cortés no era como otros asesinos seriales mexicanos. Tenía una carrera profesional, leía compulsivamente y quería dejar legado. De hecho, pidió donar su cerebro a la ciencia, aunque nunca firmó los documentos.

En las entrevistas con Trujillo, fue educado, nunca agresivo. Pero también dejó claro que quería fama. Hablaba de sus víctimas como si fueran trofeos. Aseguró haber matado a más de 30 mujeres, algunas incluso fuera de México. Nadie puede comprobarlo… aún.


⚰️ Muerte repentina y muchas preguntas

El 13 de abril de 2025, tres días antes de cumplirse un año de su arresto, Miguel Cortés murió. Según el parte oficial: paro cardiorrespiratorio por una contusión. Ese mismo día tenía una audiencia para ser vinculado a nuevos casos.

¿Accidente o asesinato? ¿Silencio pactado o justicia divina? La necropsia es ahora una pieza clave para su equipo legal, que busca esclarecer lo que ocurrió en su último día de vida.


⚖️ ¿Cuántas víctimas dejó realmente?

Los diarios encontrados en su departamento narraban los asesinatos con detalle. Junto a restos humanos y objetos personales de mujeres desaparecidas, se hallaron identificaciones que apuntan a una cifra mucho mayor a la estimada.

Los nombres conocidos son siete: Amairany, Karen, Frida, Viviana… y María José. Pero Trujillo afirma que podrían ser el doble, incluso el triple. Para Cortés, sus crímenes eran parte de su historia personal, una historia que quería ver en libros, en entrevistas… en la televisión.


🚨 El imitador de asesinos seriales que nunca tuvo público

A diferencia de otros criminales notorios, Miguel Cortés nunca recibió cartas en prisión, ni visitas. Ni su madre ni su hermana lo buscaron. Estaba solo. Y aun así, seguía soñando con dejar una marca en el mundo.

Hoy, muerto en circunstancias extrañas, lo único que dejó fue una serie de interrogantes y un dolor inmenso para las familias de sus víctimas. La Fiscalía continúa investigando… pero el monstruo ya no está para confesar más.