11 abril, 2026
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Francia bajo fuego: el resurgir del terrorismo carcelario

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Francia bajo fuego: el resurgir del terrorismo carcelario

El amanecer en Tarascon no trajo la calma habitual de la región sureste de Francia. En su lugar, el crepitar de las llamas y el olor a caucho quemado marcaron la pauta del día. Tres vehículos ardieron en un aparcamiento exclusivo para el personal penitenciario.

Uno de ellos, pertenecía a un funcionario en servicio. El otro, a una empresa colaboradora del centro. El tercero, carbonizado hasta ser irreconocible. Nadie dejó mensajes, pintadas o amenazas visibles. Pero el mensaje era claro: alguien está declarando la guerra al sistema penitenciario francés.

Esta no fue una acción aislada. El pasado domingo, siete coches fueron incendiados en la Escuela Nacional de Administración Penitenciaria, obligando a evacuar a más de mil personas. En Toulon, incluso se dispararon Kalashnikovs contra la entrada de una prisión. En total, más de 21 vehículos han sido blanco de balas y fuego en pocos días. La firma es sutil pero efectiva: el grupo DDPF (Defensa de los Derechos de los Prisioneros Franceses), surgido en redes sociales hace apenas una semana.

Una historia que empieza a repetirse

Jessy Zagari, delegado del sindicato FO Pénitentiaire, no pudo ocultar su preocupación.

“Este grupo terrorista está identificando y atacando al personal penitenciario. Lo que está ocurriendo es una amenaza directa y organizada contra quienes garantizan el orden desde dentro”.

El caso más inquietante ocurrió cuando un coche fue incendiado frente al domicilio de un guardia en Aix-Luynes.

Cada incidente es una pieza en un rompecabezas que el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ha comenzado a unir. En declaraciones a Europe 1, fue tajante: “Son actos de terror. Hay gente que intenta intimidar al Estado y no lo vamos a permitir”.

¿Qué busca el DDPF?

Todo apunta a que esta ola de violencia es una respuesta directa a las nuevas políticas penitenciarias del Gobierno francés, que busca endurecer el régimen carcelario. El objetivo: cortar de raíz las redes de narcotráfico dentro de las prisiones, que siguen operando a través de teléfonos móviles, sobornos e incluso amenazas.

Con 17.000 prisioneros por narcotráfico, el Ministerio de Justicia ha anunciado la creación de cárceles de alta seguridad y medidas excepcionales que han encendido la alarma en ciertos sectores.

Y en medio de esta tensión, el grupo DDPF aparece como un nuevo actor, sin rostro pero con acceso a información precisa, recursos logísticos y un discurso que busca ganarse la simpatía de ciertos sectores de la sociedad.

Una lucha que apenas comienza

La Fiscalía Nacional Antiterrorista ya está a cargo de las investigaciones. Darmanin confía en que “la policía ganará siempre”. Pero más allá del discurso institucional, Francia enfrenta una escalada peligrosa que no se veía desde los ataques organizados por redes externas en otras épocas.

Hoy, el enemigo no viene de fuera. Está dentro. Entre rejas. Con teléfonos, seguidores digitales y la capacidad de desatar el caos desde el anonimato. La batalla por el control del sistema penitenciario francés acaba de comenzar.