En medio de un clima económico incierto, la inflación en México volvió a acelerarse en abril, superando las expectativas del mercado y aumentando la presión sobre el Banco de México (Banxico) de cara a su próxima decisión sobre la tasa de interés.
Para muchas familias mexicanas, esto se traduce en un día a día más costoso: colegiaturas más caras, alimentos con precios al alza y servicios básicos que drenan cada vez más el presupuesto. Pero detrás de estas cifras, hay una historia más amplia sobre cómo se mueve la economía y qué decisiones pueden cambiar su rumbo.
El mes que puso en pausa el optimismo
Abril trajo una sorpresa poco grata: una inflación anual del 3.93%, por encima del 3.8% registrado en marzo y mayor a la expectativa del 3.9% proyectada por analistas. Aunque el dato sigue dentro del rango objetivo de Banxico (3% ±1), sugiere que el camino hacia la estabilidad de precios aún tiene obstáculos.
Más preocupante aún fue el comportamiento de la inflación subyacente, que excluye alimentos y energéticos. Este índice, clave para las decisiones de política monetaria, también subió a 3.93%, su nivel más alto desde agosto de 2024.
¿Qué está empujando los precios?
Los aumentos más notorios se dieron en sectores sensibles para la clase media:
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Educación (colegiaturas): +5.86% anual
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Vivienda: +3.64%
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Alimentos, bebidas y tabaco: +4.42%
Aunque el índice no subyacente mostró cierta desaceleración (3.76% vs 4.16% en marzo), los precios agropecuarios y los energéticos siguen manteniendo el pulso de la inflación.
Banxico, entre la espada y la tasa
El próximo 15 de mayo, Banxico debe decidir si continúa con el ciclo de recortes a la tasa de interés. Hasta ahora, ha optado por ajustes prudentes, y los analistas de Citi anticipan otro recorte de solo medio punto.
Pero las cifras actuales podrían cambiar ese rumbo. Alberto Ramos, economista en jefe de Goldman Sachs para Latinoamérica, advierte que “la batalla contra la inflación aún no está ganada”, sugiriendo que el banco central deberá actuar con cautela.
México esquiva la recesión… por poco
En paralelo, el país logró evitar una recesión técnica: el PIB creció un modesto 0.2% en el primer trimestre de 2025, impulsado casi exclusivamente por el sector agrícola. Los sectores industrial y de servicios, en cambio, mostraron señales de debilidad.
Este crecimiento marginal mantiene vivas las esperanzas, pero también plantea un dilema: ¿puede la economía sostenerse si el consumo se enfría por la inflación?
¿Qué esperar para lo que resta de 2025?
Las proyecciones no son halagüeñas. Según Citi, la inflación cerraría 2025 y 2026 en 3.8%, mientras que el PIB apenas crecería un 0.1% este año y 1.5% el próximo. El futuro está lleno de interrogantes, especialmente por factores externos como las políticas arancelarias de Donald Trump, que podrían golpear las exportaciones mexicanas.







