En 2003, México celebró un logro histórico: la erradicación del gusano barrenador del ganado (GBG), una larva carnívora que durante décadas había devastado los hatos nacionales. Fue una lucha de casi 30 años y cientos de millones de dólares, en coordinación con Estados Unidos. Todo parecía estar bajo control… hasta ahora.
En noviembre de 2024, una noticia cayó como plomo: se detectó el primer caso de reinfestación en Catazajá, Chiapas. Lo que parecía un caso aislado rápidamente se convirtió en una alarma nacional. Para el 9 de mayo de 2025, ya había 1,440 casos confirmados en siete estados del sur de México.
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¿Qué es el gusano barrenador del ganado?
Conocido científicamente como Cochliomyia hominivorax, el GBG es una mosca que pone huevos en heridas abiertas. Sus larvas se alimentan de carne viva, causando miasis, una infestación devastadora tanto para animales domésticos como silvestres. Aunque no se transmite de animal a animal, si no se atiende a tiempo, las heridas se agrandan y causan un sufrimiento severo.
No solo afecta a vacas y caballos, sino que también puede infestar a humanos.
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El regreso de un viejo enemigo
Especialistas como Alejandro Zaldívar Gómez de la UNAM ya habían advertido en 2021 que la plaga avanzaba rápidamente desde Panamá. Se calcula que la mosca puede desplazarse entre 1.2 y 1.9 km por día. El contrabando de ganado —más de 600,000 animales podrían haber entrado ilegalmente desde Centroamérica en 2024— parece ser uno de los principales responsables.
Chiapas, Tabasco, Campeche, y otros estados del sur concentran hoy el foco rojo. Senasica ha desplegado operativos de inspección, monitoreo de miasis y aplicación de estrategias sanitarias para contener el avance.
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Las consecuencias económicas son brutales
La primera gran consecuencia ya se hizo sentir: Estados Unidos cerró su frontera del 11 al 25 de mayo a la importación de ganado mexicano. Esto significa pérdidas de 11.4 millones de dólares… cada día.
México exporta entre 3,000 y 5,000 cabezas de ganado diario al país vecino. La suspensión no solo afecta al productor: impacta en toda la cadena agroalimentaria, desde el transporte hasta el precio de la carne en tu mesa.
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La historia se repite, pero con nuevos retos
Erradicar al GBG no es imposible. Ya se hizo una vez con la técnica de liberar moscas estériles para evitar la reproducción. El problema es el tiempo, el costo y la coordinación internacional. En el pasado, la erradicación tomó tres décadas y más de 750 millones de dólares.
Hoy, con una mayor movilidad, un clima cambiante y redes ilegales de contrabando, la lucha será más compleja.







