Cannes 2025 fue escenario de una aparición que nadie olvidará. Guillermo del Toro, uno de los cineastas más queridos y respetados del mundo, caminó por la alfombra roja con una energía renovada. Los asistentes notaron de inmediato su transformación física: más delgado, ágil, con un semblante rejuvenecido. Pero no fue solo su nuevo aspecto lo que cautivó, sino sus palabras.
En un panel íntimo junto al compositor Alexandre Desplat, Del Toro abrió su corazón y reveló su visión actual del arte cinematográfico:
“La emoción es el nuevo punk”. Una frase que se viralizó en minutos y que definió, quizá, una nueva era para su cine.
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“La emoción es el nuevo punk”: cine desde el alma
Del Toro no habló de efectos especiales ni de presupuestos millonarios. Habló de sentimientos, del poder de conmover y de por qué el cine debe tocar el alma. “Soy mexicano y soy extremadamente sentimental”, afirmó ante un público que no dejaba de aplaudir.
La frase surgió en el contexto de su conversación sobre música cinematográfica. Para él, las emociones no son debilidad, sino una forma de rebelión. En un mundo donde la insensibilidad parece ganar terreno, Del Toro propone lo contrario: sentir como acto de valentía.
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Un “Frankenstein” que rompe estereotipos
El motivo de su presencia en Cannes también incluyó un adelanto de su próxima película: Frankenstein, protagonizada por Oscar Isaac. A diferencia de otras versiones, Del Toro insiste en que esta no será una cinta de terror, sino una historia sentimental, profundamente humana.
“Frankenstein no es un monstruo, lo que asusta es cómo la gente lo mira”, explicó. Para acompañar esa visión, la música de Desplat será lírica, emocional, lejana del cliché sonoro del horror clásico. Es una película que, como todo lo que hace Del Toro, buscará mover fibras profundas.
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Música, alma y cine: un vínculo eterno
Del Toro confesó que la música es su mayor pasión. “El 90% de lo que escucho son bandas sonoras”, dijo. Desde joven, los primeros discos que compró fueron los de El padrino y otros clásicos del cine. En su proceso creativo, edita sin música para que el filme “hable solo” y después deja que la música le dé alma.
Con Desplat ha encontrado un colaborador ideal. “Con él, soy yo quien prueba cosas”, comentó entre risas, revelando una relación artística de confianza absoluta. La música, para ambos, no debe acompañar: debe emocionar.
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Un cambio físico que también cuenta una historia

Más allá de lo profesional, el aspecto de Guillermo del Toro fue tema de conversación. El director parecía otro: más delgado, sonriente, con una vibra distinta. Muchos en redes sociales lo relacionaron con una transformación más profunda, casi espiritual.
Y es que su discurso, centrado en el sentimiento, la sensibilidad y la reinvención, va más allá del cine. Del Toro no solo presenta una película: presenta una forma de vivir, de mirar el mundo, de conectar con los demás.







