El 28 de junio de 2025, Budapest debía celebrar su 30ª Marcha del Orgullo, un evento que simboliza la lucha por los derechos LGBTI+ en Hungría. Sin embargo, las autoridades húngaras decidieron prohibirla, amparándose en reformas legales impulsadas por el gobierno de Viktor Orbán. Esta decisión ha generado controversia tanto a nivel nacional como internacional.
📜 La ley que cambió todo
En marzo de 2025, el Parlamento húngaro aprobó una ley que prohíbe la “promoción” de la homosexualidad o el cambio de género ante menores. Esta legislación, respaldada por el partido Fidesz, establece que el derecho del menor al desarrollo físico, mental y espiritual tiene prioridad sobre otros derechos fundamentales, incluida la libertad de reunión y expresión. La reforma también autoriza a la Policía a utilizar tecnología de reconocimiento facial en manifestaciones y establece sanciones económicas de hasta 490 euros para quienes vulneren la prohibición.
🚫 La prohibición de la Marcha del Orgullo
Días antes del evento, la Policía de Budapest denegó la solicitud para realizar la Marcha del Orgullo, citando la nueva legislación como justificación. En un comunicado, las autoridades expresaron preocupaciones sobre la posible participación de menores en actividades consideradas inapropiadas según la ley. Esta decisión fue criticada por organizaciones de derechos humanos y colectivos LGBTI+, que la calificaron como un ataque a la libertad de expresión y reunión pacífica.
🌍 Reacciones internacionales
La prohibición de la Marcha del Orgullo en Budapest ha provocado una ola de críticas desde la comunidad internacional. Embajadas de países como Alemania, Francia, Reino Unido y España han expresado su preocupación por el retroceso en los derechos civiles en Hungría. La Comisión Europea también ha manifestado su inquietud, indicando que la nueva legislación podría contravenir los valores fundamentales de la Unión Europea, como la libertad de expresión y la no discriminación.
✊ Resistencia y determinación
A pesar de la prohibición, los organizadores de la Marcha del Orgullo en Budapest han declarado su intención de mantener la convocatoria. Consideran las nuevas normativas una forma de represión política y las han calificado como una manifestación de “fascismo”. Activistas y miembros de la comunidad LGBTI+ han prometido seguir luchando por sus derechos, buscando apoyo tanto a nivel nacional como internacional.






