Era una mañana nublada en las inmediaciones del poblado Pichilingue, en Mazatlán, Sinaloa. Mientras el mar parecía estar en calma, los helicópteros de la Secretaría de Marina (Semar) sobrevolaban con precisión quirúrgica una zona que pronto revelaría uno de los aseguramientos más contundentes contra Los Chapitos, una facción del Cártel de Sinaloa.
Las imágenes transmitidas desde el aire confirmaban lo que se sospechaba: un campamento clandestino se ocultaba entre la maleza. Allí, integrantes del grupo criminal resguardaban un verdadero arsenal.
🛡️ ¿Qué aseguraron las fuerzas federales?
El operativo fue coordinado entre la Cuarta Región Naval, la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena), la Guardia Nacional, y las fiscalías estatal y federal (FGR). ¿El resultado?
- Cinco vehículos asegurados, dos con reporte de robo y uno blindado.
- Una cuatrimoto, oculta bajo lonas de camuflaje.
- Armas largas y municiones de distintos calibres.
- Equipo táctico de uso militar.
- Y lo más alarmante: artefactos explosivos improvisados y un tubo lanza granadas, que fueron neutralizados in situ por especialistas.
⚖️ ¿Qué sigue ahora?
Todo el material asegurado fue entregado a la Fiscalía General de la República (FGR), que ya abrió una carpeta de investigación por estos hechos. Aunque no hubo detenidos confirmados, las autoridades consideran que este golpe representa un duro revés logístico para el grupo criminal.
El operativo refuerza el mensaje de que las fuerzas armadas mantienen vigilancia activa en puntos clave del estado para frenar la violencia y desarticular operaciones del narco.
🌐 Los Chapitos y la pugna por el control
La facción de Los Chapitos, conformada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, ha mantenido su influencia en la región, particularmente en zonas montañosas y rurales. Estos aseguramientos se dan en medio de una intensificación de operativos que buscan desestabilizar sus redes de distribución y comando, que han sido identificadas en diversas partes de Sinaloa.







