Lo que pretendía ser un parto natural, terminó en tragedia en Prestwich, Gran Manchester, luego de que una mujer, identificada como Jennifer Cahill, de 34 años, y su bebé recién nacida, Agnes Lily, perdieron la vida tras llevar a cabo el procedimiento en su casa. Ahora, las autoridades de Reino Unido investigan a la responsable del nacimiento, una partera, quien convenció a la madre de familia de tener el proceso en su propia casa.
Según las indagatorias, Jennifer, gerente de exportaciones internacionales y madre de un niño pequeño, había tomado la decisión de dar a luz en casa después de sentirse desatendida durante su primer parto en el hospital tres años antes. En aquella ocasión, sufrió una hemorragia posparto severa, pero logró recuperarse. Pese a las advertencias de los médicos de que su segundo embarazo debía estar bajo supervisión hospitalaria, la mujer insistió en un parto natural, rodeada únicamente de su esposo Rob y dos parteras.
De acuerdo con el testimonio de una de ellas, Julie Turner, la escena fue profundamente angustiante. La profesional relató ante el tribunal que Cahill se mostraba frustrada al sentir que su cuerpo no respondía como esperaba. “Estaba agotada, pero seguía luchando. Repetía ‘soy una guerrera’, que podía hacerlo, aunque cada vez estaba más débil”, declaró entre lágrimas.
¿De qué murió Jennifer?
La noche del 3 de junio del año pasado, el parto de Agnes Lily comenzó con normalidad, según la investigación. Sin embargo, el ambiente se tornó caótico cuando la bebé nació con el cordón umbilical enrollado en el cuello, una situación que requería intervención médica inmediata. La pequeña fue trasladada al Hospital General de North Manchester, pero falleció tres días después por hipoxia, una falta de oxígeno prolongada.
Mientras tanto, la madre también comenzó a presentar complicaciones graves. Sufrió una hemorragia posparto que le provocó una pérdida de casi dos litros de sangre. Aunque fue llevada de emergencia al mismo hospital, entró en paro cardíaco y murió poco después debido a una falla multiorgánica. Los médicos confirmaron que su condición se agravó por el retraso en recibir atención hospitalaria.
Caso abre debate sobre partos caseros
El caso ha reavivado el debate en el Reino Unido sobre los partos en casa, especialmente en mujeres con antecedentes médicos de riesgo. Cahill era parte de un grupo en internet llamado Home Birth Support Group UK, que promueve los partos naturales. La policía británica investigó la relación entre ese grupo y la tragedia, aunque finalmente determinó que no existían fundamentos para imputaciones, ya que el foro no ofrece asesoramiento médico directo.
Según el testimonio de la partera Turner, cada vez más mujeres solicitan partos fuera del hospital, incluso cuando existen advertencias de riesgo. “Hay inquietud entre las parteras; antes era raro que mujeres con antecedentes graves eligieran un parto en casa. Ahora vemos más casos así, y muchas de nosotras tememos enfrentarnos a emergencias sin los recursos adecuados”, explicó.
La investigación también señaló irregularidades en los procedimientos del parto. La partera admitió que el equipo de gas y aire que debía usarse para aliviar el dolor no funcionaba correctamente y que no había sido probado con anticipación. Además, los registros del proceso presentaban graves omisiones, las notas estaban incompletas, escritas en hojas sueltas y no se documentaron los signos vitales de la madre en momentos críticos. La última medición de su presión arterial mostraba niveles peligrosamente altos, lo que debió alertar a las parteras sobre una posible complicación, pero no existen registros de que se haya realizado un seguimiento.
Otro momento crucial ocurrió cuando la bebé mostró dificultades para respirar. Turner intentó utilizar una máscara de oxígeno, pero el dispositivo falló, obligándola a realizar reanimación boca a boca. Más tarde, los peritos concluyeron que el procedimiento no cumplió con los estándares nacionales de reanimación neonatal, lo que redujo las posibilidades de supervivencia de la recién nacida.







