Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) irrumpieron en las instalaciones de Canal Once para exigir la renuncia de su director general, Arturo Reyes Sandoval, así como una respuesta inmediata a la grave crisis que, aseguran, atraviesa la institución.
La protesta, acordada en asamblea por alumnos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, contó con el apoyo de estudiantes de la Escuela Superior de Economía y la Escuela de Medicina. Denunciaron recortes presupuestales, escasez de recursos básicos y presuntos desvíos de fondos que han deteriorado gravemente las condiciones académicas.
Durante la transmisión en vivo, los jóvenes manifestantes indicaron haber esperado más de dos horas y media para exponer su postura públicamente. Su mensaje, dirigido tanto a la comunidad politécnica como a la sociedad, afirmó que la realidad del instituto difiere enormemente de las versiones oficiales, las cuales, acusaron, buscan proyectar una gestión positiva.
“El IPN está en decadencia”, señalaron los estudiantes, enfatizando que los problemas no son recientes, pero se han acentuado con decisiones como la eliminación de fideicomisos, la centralización del presupuesto y la ruptura con la Fundación Politécnico, afectando directamente la calidad educativa.
Entre sus demandas urgentes, destacaron la mejora de las condiciones de estudio, el abastecimiento de insumos, la rehabilitación de la infraestructura y una total transparencia en el manejo de los recursos. Asimismo, hicieron un llamado a otras escuelas del IPN a unirse y mantenerse informadas sobre la situación institucional.
El pronunciamiento estudiantil incluyó señalamientos directos contra Arturo Reyes Sandoval, Javier Tapia Santoyo, Ismael Jaidar Monter y Ana María Arrona González, a quienes acusaron de supuesta participación en actos de corrupción y desvío de recursos que han mermado al instituto.
Los alumnos advirtieron que están preparados para llevar sus acciones “hasta las últimas consecuencias” en defensa del IPN, aunque reconocieron que la destitución de funcionarios por sí sola no resolverá el problema de fondo si no se erradican las prácticas de corrupción enquistadas.
“El IPN agoniza”, concluyeron con firmeza, mientras convocaban a toda la comunidad politécnica a movilizarse activamente para defender el derecho a una educación pública de calidad y rescatar la institución de su actual crisis.







