Los Golden State Warriors de Stephen Curry, el equipo que dominó la NBA durante la última década con cuatro campeonatos, se enfrentan a un punto de inflexión. Tras una derrota contundente por 111-96 ante los Phoenix Suns en el decisivo ‘play in’, la franquicia se queda fuera de los playoffs, una situación que no vivía desde hace años y que pone en entredicho la continuidad de una era dorada.
El partido contra los Suns, que selló su destino, mostró a un Stephen Curry de 38 años inusualmente discreto, con apenas 17 puntos y bajos porcentajes de tiro. El entrenador Steve Kerr, visiblemente emocionado, retiró a Curry del juego en los últimos instantes y compartió un sentido abrazo con él y Draymond Green —quien fue expulsado—, expresando un conmovedor “Chicos, no sé qué pasará ahora, pero os quiero hasta la muerte”.
Esta eliminación va más allá de una simple derrota; plantea serias interrogantes sobre el futuro inmediato del equipo. Steve Kerr finaliza su contrato este año, mientras que Draymond Green busca una extensión antes de decidir sobre su opción de jugador. Además, Stephen Curry ha lidiado con lesiones de rodilla esta temporada, y Klay Thompson, otro pilar de la dinastía, ya no forma parte del equipo.
El propio Steve Kerr ya había anticipado esta realidad meses atrás, declarando que los Warriors “ya no son los dominantes del 2016 o 2017, sino una dinastía que se desvanece”. La plantilla de Golden State es la más veterana de la liga, con una media de 28.8 años. Las lesiones, incluida la de Curry, han sido un factor clave, aunque por momentos la esperanza de una clasificación milagrosa estuvo presente.
Stephen Curry, el alma del equipo, ha reconocido que “todo esto tendrá que terminar en algún momento” y que están tratando de “extenderlo tanto como podamos”. A sus 38 años, Curry es consciente de que sus mejores temporadas podrían estar llegando a su fin, aunque el ejemplo de longevidad de LeBron James, quien a sus 41 años sigue compitiendo en playoffs con 23 temporadas a cuestas, sirve de inspiración.
A pesar de la eliminación, hubo un breve resplandor de su antigua gloria. En el primer partido del ‘play in’, los Warriors vencieron a Los Angeles Clippers por 121-126, con un Stephen Curry magistral que anotó 35 puntos, incluyendo una remontada épica. Draymond Green también demostró su valía defensiva, neutralizando a Kawhi Leonard, lo que hizo creer a muchos en una última hazaña.
Steve Kerr describió aquella victoria contra los Clippers como “uno de los mejores” triunfos del equipo, incluso por encima de partidos con más en juego. La consideró una “bonita demostración de nuestro gen competitivo”, donde por una noche, “volvimos a ser nosotros mismos, campeones de nuevo”, a pesar del declive general del rendimiento en la temporada.
La gerencia de los Warriors ahora enfrenta un complejo panorama de decisiones. La posible incorporación de Kristaps Porzingis, cuyo rendimiento fue intermitente debido a lesiones pero con destellos de potencial, se suma a la incertidumbre. Se especula con una posible reestructuración ambiciosa del proyecto, contemplando la posibilidad de atraer a grandes nombres de la liga como Giannis Antetokounmpo o Kawai Leonard si se presentan oportunidades.
La victoria de los Suns fue liderada por la destacada actuación de Jalen Green con 36 puntos, mientras que en la Conferencia Este, los Orlando Magic dominaron a los Charlotte Hornets para avanzar a los playoffs, donde se enfrentarán a los Detroit Pistons. Este panorama deja a los Warriors en un momento de profunda reflexión y redefinición.







