Recientemente, el expresidente Donald Trump generó controversia al amenazar con ataques a la infraestructura iraní, acciones que podrían calificarse como crímenes de guerra. Sus declaraciones se intensificaron con la impactante afirmación de que “toda una civilización morirá esta noche”.
Estas advertencias, que conmocionaron al ámbito político e incluso distanciaron a algunos de sus aliados clave, no parecieron alarmar a la base republicana. Encuestas recientes sugieren que tales posturas fueron, en su mayoría, bien recibidas por sus seguidores.
Este patrón de adoptar ideas extremas propuestas por Trump no es nuevo. A lo largo de los años, el exmandatario ha lanzado diversas propuestas que, aunque poco convencionales o incluso ilegales, han encontrado un rápido respaldo dentro de gran parte del partido republicano.
Por ejemplo, un sondeo de la Universidad de Quinnipiac reveló que el 66% de los republicanos apoyaría el bombardeo de infraestructuras civiles en Irán si las negociaciones fallaran. Este apoyo contrastó drásticamente con el rechazo abrumador de demócratas e independientes, a pesar de las posibles implicaciones legales internacionales.
De manera similar, una encuesta de CBS News-YouGov mostró que casi la mitad de los republicanos consideró “aceptable” la amenaza de Trump de acabar con la civilización iraní. Estos resultados destacan una disposición de la base a aceptar la retórica más audaz del expresidente.
La trayectoria de Trump ha sido una constante prueba de lealtad para sus seguidores, quienes han demostrado una y otra vez estar dispuestos a respaldar sus ideas, incluso cuando estas son ampliamente rechazadas por el resto del electorado.
Ejemplos notables incluyen su declaración de que sería “dictador por un día” en 2023, que el 74% de los republicanos vio de forma positiva. También, su sugerencia de que Rusia podría hacer “lo que les diera la gana” con aliados de la OTAN no contribuyentes, generó una división casi igualitaria entre los republicanos. Incluso la idea inconstitucional de un tercer mandato presidencial fue apoyada por el 44% de su partido.
En política exterior, Trump ha planteado conceptos como la toma de Gaza, con un 49% de apoyo republicano. Además, su propuesta de atacar a los cárteles dentro de México sin la autorización del gobierno mexicano, lo que equivaldría a un acto de guerra, fue respaldada por el 58% de los republicanos.
Encuestas de Marist College en enero pasado indicaron que al menos siete de cada diez republicanos apoyarían intervenciones militares en México, Cuba, Irán y Venezuela, y el 57% incluso respaldaría una acción en Groenlandia. Asimismo, la polémica idea de encarcelar a ciudadanos estadounidenses en prisiones salvadoreñas obtuvo el apoyo del 64% de los republicanos.
Esta serie de provocaciones, cada vez más amplias, ha permitido a Trump expandir los límites de lo aceptable en el discurso político y obtener un respaldo considerable para acciones y amenazas que antes se consideraban impensables, especialmente en el ámbito de la política exterior y la seguridad global.







