La Guardia Revolucionaria iraní ha confirmado este miércoles el ataque y captura de dos buques en el estrecho de Ormuz, justificando la acción como una respuesta a la alteración del orden y la seguridad en la zona. Esta declaración fue recogida por la agencia Tasnim, subrayando la postura de Irán. Adicionalmente, la agencia británica UK Maritime Trade Operations (UKMTO) y fuentes de seguridad marítima reportaron un tercer incidente cuya autoría aún no ha sido reivindicada.
El suceso más grave afectó a una embarcación de bandera liberiana y propiedad griega, la cual sufrió daños en el puente tras ser impactada por disparos y granadas propulsadas por cohete al noreste de Omán. El capitán relató que una lancha de la Guardia Revolucionaria se aproximó sin previo aviso por radio antes de abrir fuego, aunque afortunadamente no se registraron heridos ni daños medioambientales.
El segundo buque atacado por Irán navegaba con bandera panameña y fue asaltado a seis millas náuticas al oeste de Irán, sin reportar daños significativos. Un tercer incidente también involucró a otra embarcación panameña, pero se confirmó que su tripulación se encuentra a salvo.
Estos ataques se producen en un contexto de crecientes restricciones impuestas por Irán al tráfico marítimo, las cuales surgen como respuesta directa al bloqueo naval estadounidense sobre sus puertos. Antes del estallido del conflicto el 28 de febrero, el estratégico estrecho de Ormuz era el conducto de aproximadamente una quinta parte del suministro global de petróleo y gas, resaltando su importancia geopolítica.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el mismo miércoles una prórroga indefinida del alto el fuego. Esta extensión busca facilitar nuevas negociaciones con Irán, dado que el plazo inicial de dos semanas había expirado este miércoles, en un intento por desescalar las tensiones.
La prórroga del alto el fuego llega en un momento crítico para las conversaciones diplomáticas impulsadas por Pakistán en Islamabad, cuyo objetivo es poner fin a un conflicto que ya ha causado miles de muertes y ha impactado severamente la economía global. Sin embargo, el proceso diplomático enfrenta serias dificultades y desafíos.
Una ronda inicial de contactos concluyó sin un acuerdo concreto, con las discusiones centradas principalmente en el programa nuclear iraní. Estados Unidos insiste en la retirada del uranio altamente enriquecido para evitar que Teherán desarrolle armas nucleares, mientras que Irán defiende su programa como de fines civiles y un derecho soberano.
Según fuentes iraníes, Teherán solo consideraría regresar a la mesa de negociaciones si Washington abandona su política de presión y amenazas. Además, el país persa califica como “piratería” la interceptación de sus buques comerciales por parte de la marina estadounidense, exacerbando aún más las ya complejas relaciones bilaterales.







