4 mayo, 2026
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La dinastía de Samsung: dramas familiares y el largo camino de su heredero al poder

Internacional

Lee Jae-yong

Samsung, más que un gigante tecnológico, es una historia de poder, conflictos familiares y complejas sucesiones que capturan la atención de Corea del Sur y el mundo. La dinastía Lee, equivalente a la realeza en el país asiático, ha dirigido la empresa desde sus humildes inicios como tienda de comestibles hasta convertirse en un conglomerado global con presencia en seguros, chips de memoria y construcción.

Los cambios en la cúpula de esta empresa raramente pasan desapercibidos, ya que su peso en la economía surcoreana es inmenso. Un claro ejemplo de esta complejidad se vivió en 2017, cuando Lee Jae-yong, el actual presidente y nieto del fundador, fue encarcelado. Su detención fue parte de un escándalo de corrupción que incluso provocó la destitución de la presidenta del país.

Acusaciones y batallas legales

Lee Jae-yong enfrentó cargos de soborno en 2017, acusado de donar fondos a fundaciones vinculadas a la expresidenta Park Geun-hye. A cambio, se buscaba apoyo político para una fusión empresarial clave que fortalecería su control sobre el conglomerado Samsung. Aunque siempre negó los cargos de fraude bursátil y contabilidad, fue condenado por soborno, generando semanas de protestas masivas en Seúl.

Esta situación puso de manifiesto la intrincada red de participaciones cruzadas que conforman el imperio Samsung, con decenas de empresas interconectadas. La necesidad de la familia de asegurar el control total y enfrentar una enorme factura por impuestos de sucesión, que superaba los 10.000 millones de dólares, complicaba aún más el panorama, amenazando la venta de acciones y la pérdida de control.

El riesgo de una sucesión compleja

La sucesión al frente de Samsung nunca ha sido un proceso sencillo. La historia recuerda cómo el padre de Lee Jae-yong, Lee Kun-hee, asumió la dirección en lugar de sus hermanos mayores, una decisión que generó repercusiones durante décadas. Para Lee Jae-yong, quien había sido preparado por treinta años para el cargo, también surgieron dudas sobre su liderazgo tras el fracaso de su proyecto e-Samsung durante la burbuja de las puntocom.

Las tensiones familiares se hicieron evidentes en 2012, cuando el hermano mayor de Lee Kun-hee demandó a la familia, reclamando lo que consideraba su legítima herencia. Esta disputa de cuarenta años amenazó con desmantelar el imperio y poner en peligro los planes de sucesión de Lee Jae-yong. Sin embargo, los tribunales dictaminaron que el plazo para la acción legal había expirado, salvaguardando la estructura del conglomerado.

Finalmente, en julio de 2025, Lee Jae-yong fue absuelto de los cargos de fraude relacionados con la fusión que aseguraba su sucesión, poniendo fin a una década de batallas legales. Este veredicto marcó un punto de inflexión y un posible distanciamiento de las viejas tradiciones de los “chaebols” surcoreanos. El presidente de Samsung ha prometido que no habrá más controversias relacionadas con la sucesión, ni cederá los derechos de gestión a sus propios hijos, abriendo una nueva era para el gigante tecnológico.