Durante varias décadas, la posición de corredor fue una de las más valoradas en la NFL, siendo el juego terrestre la base de las ofensivas. Sin embargo, esta dinámica comenzó a transformarse a finales de los noventa, dando paso al ataque aéreo como eje principal de los equipos.
Esta evolución ha impactado significativamente los contratos de los corredores, quienes han visto cómo el monto total de sus acuerdos se ha estancado. Sus ganancias son notablemente inferiores en comparación con lo que actualmente perciben los quarterbacks, que promedian entre 50 y 60 millones de dólares anuales, y los receptores, que ganan entre 30 y 40 millones anualmente.
Además de la disparidad salarial, la vida útil de un corredor es considerablemente más corta debido al extremo desgaste físico. Acarrear el ovoide cientos de veces por temporada somete a estos atletas a una serie brutal de golpes, lo que deteriora su salud y condición física. Por ello, la mayoría de los corredores no continúan jugando una vez que superan los 30 años.
La élite de los corredores mejor pagados en la NFL
A pesar de estos desafíos, algunos corredores están trabajando para reivindicar su posición en el mercado. Un ejemplo reciente es el novato Jeremiyah Love, tercera selección global del draft, quien firmó un contrato histórico de 53 millones de dólares en cuatro años con los Arizona Cardinals, colocándolo entre los siete mejor pagados de la liga.
Saquon Barkley, de los Philadelphia Eagles, lidera la lista con poco más de 20 millones de dólares anuales. Su impacto fue crucial para la obtención del Super Bowl LIX, con más de 2,000 yardas combinadas y nueve anotaciones en la temporada 2024, justificando plenamente su millonario contrato.
Christian McCaffrey, de los San Francisco 49ers, es otra pieza clave. Considerado uno de los mejores de la liga, su presencia es fundamental para la ofensiva. A pesar de su tendencia a las lesiones, su valor es innegable, habiendo ganado el premio al “mejor regreso del año” tras superar las 2,000 yardas y conseguir 17 anotaciones. Actualmente, percibirá 19 millones de dólares este año con un contrato hasta 2027.
Breece Hall, de los New York Jets, se ha consolidado como el tercer corredor mejor pagado, con un acuerdo de poco más de 15 millones de dólares anuales por los próximos tres años. Su habilidad dual para correr y atrapar pases lo convierte en una válvula de escape esencial para su quarterback Geno Smith, siendo un pilar en la reconstrucción ofensiva de los Jets.
Derrick Henry, con los Baltimore Ravens, desafía las expectativas. A sus 32 años, Henry continúa elevando su nivel de juego, algo atípico para un corredor. Su disciplina y fortaleza lo mantienen como una fuerza imparable, castigando a los defensivos y justificando su salario anual de 15 millones de dólares como líder del ataque terrestre de Baltimore.
Kenneth Walker III se convirtió en el héroe del Super Bowl más reciente al ser elegido MVP con los Seattle Seahawks. Este rendimiento disparó su valor en el mercado, llevándolo a los Kansas City Chiefs con un lucrativo contrato de alrededor de 14 millones de dólares anuales. Ahora será un pilar ofensivo para Patrick Mahomes.
Jonathan Taylor, de los Indianapolis Colts, ha sido el alma de la ofensiva desde su selección en 2020. Su versatilidad para correr y atrapar pases lo ha consolidado como uno de los jugadores más respetados. A pesar de la falta de un quarterback franquicia consistente, Taylor mantiene su estatus como el sexto mejor pagado en su posición, ganando 14 millones de dólares anuales.







