Los negocios en México que planeen transmitir partidos de la Copa Mundial 2026 o utilizar elementos visuales del torneo con fines comerciales se enfrentan a severas advertencias. La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) ostenta los derechos exclusivos de transmisión y propiedad intelectual del evento, lo que implica que cualquier uso no autorizado puede derivar en cuantiosas sanciones.
El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) ha emitido un comunicado claro: aquellos restaurantes, bares, cafeterías y otros establecimientos que no cuenten con la debida licencia de la FIFA podrían ser acreedores a multas que ascienden hasta los 29.3 millones de pesos. Estas sanciones buscan proteger los derechos de autor y la propiedad intelectual asociados a la justa deportiva.
La Ley Federal del Derecho de Autor respalda la postura de la FIFA, reconociéndola como el único ente con potestad para autorizar la exhibición pública de sus contenidos. Esto incluye no solo la transmisión de los partidos, sino también el uso de logotipos, emblemas, imágenes oficiales, el trofeo y otros elementos gráficos que identifican al Mundial.
El IMPI subraya que prácticas como la creación de anuncios que incorporen el logotipo oficial del Mundial, la imagen del balón o el trofeo, o incluso el autoproclamarse patrocinador o socio del evento sin una autorización explícita, constituyen una violación directa a la normativa vigente. Tales infracciones pueden desencadenar procedimientos administrativos y multas considerables.
Ante la cercanía del torneo, que dará inicio el 11 de junio de 2026, las autoridades mexicanas exhortan a los comerciantes a revisar cuidadosamente sus estrategias de marketing. Es crucial ajustar cualquier campaña promocional para asegurar el cumplimiento de la ley y evitar contratiempos legales que opaquen la celebración del evento deportivo más grande del planeta.
La recomendación es obtener la autorización de FIFA para evitar problemas legales y económicos, garantizando que la emoción del fútbol se viva dentro de un marco de respeto a la propiedad intelectual y los derechos de transmisión.







