23 agosto, 2026
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La tradición de los álbumes enfrenta su mayor amenaza en 60 años

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Álbumes de estampas Panini

Durante décadas, el inicio de la Copa del Mundo ha marcado un ritual familiar para niños y adultos por igual: la emocionante búsqueda de sobres de estampas y la meticulosa tarea de pegarlas en el álbum. Intercambiar repetidas para conseguir esa escurridiza estampa de Lionel Messi o un jugador menos conocido, ha sido una parte fundamental de esta experiencia global.

Sin embargo, esta entrañable tradición se encuentra ahora bajo una seria amenaza. Panini SpA, la editorial italiana que ha producido los álbumes de la Copa del Mundo desde 1970, está enfrascada en una fuerte contienda con el gigante estadounidense Fanatics Inc. por los derechos de licencia cruciales para su modelo de negocio. La incertidumbre sobre la estrategia de Panini, tras el fallecimiento de su director general, Aldo Sallustro, añade tensión al panorama.

Fanatics ha asegurado los derechos para comercializar coleccionables de la Copa Mundial de la FIFA a partir de 2031, un acuerdo que impedirá a Panini producir sus característicos álbumes. Aunque Fanatics promete mantener la producción de estampas, muchos aficionados temen un cambio de enfoque hacia las tarjetas coleccionables, priorizando un estilo comercial más estadounidense sobre la tradición de Panini.

La batalla por las licencias deportivas

La estrategia de Fanatics de arrebatar licencias históricas a Panini no es nueva. Ya ha obtenido los derechos para producir tarjetas coleccionables de la NBA y la NFL, que Panini había ostentado por más de una década. Esta situación escaló en 2023, cuando Panini demandó a Fanatics por prácticas depredadoras, acusándola de asegurar derechos exclusivos para desplazar a la competencia.

Fanatics respondió con una contrademanda, alegando prácticas comerciales desleales por parte de Panini y acusándola de impedir ilegalmente que sus empleados se unieran a la empresa estadounidense. Estas tensiones han avivado rumores de una posible adquisición de Panini por Fanatics, aunque esta última ha declarado públicamente su falta de interés actual en dicha operación.

La Copa Mundial de 2030, que se celebrará en Marruecos, Portugal y España, marcará el último álbum producido por Panini. Para muchos, como Izrael Bretón, científico computacional de la Ciudad de México, esto podría significar el fin de rituales profundamente arraigados, como los encuentros masivos de intercambio de estampas en las escalinatas del Palacio de Bellas Artes.

El cambiante costo de la nostalgia

La economía de este pasatiempo ha evolucionado drásticamente. Lo que en 1990 costaba menos de 50 dólares para completar un álbum, ahora puede ascender a 300 dólares solo en sobres, o incluso dos o tres veces esa cantidad debido a las estampas repetidas y la ampliación del torneo. Esta experiencia ofrece a los niños “sus primeras lecciones sobre la escasez económica”, como señala Carlo Alberto Carnevale Maffe, profesor de negocios, donde negociar por una estampa difícil se convierte en una lección magistral de mercado.

Fundada en 1961 en Módena, Italia, por Giuseppe Panini y sus hermanos, la empresa comenzó vendiendo álbumes de caricaturas y futbolistas de ligas italianas. La gran oportunidad llegó en 1970, al obtener la licencia para la Copa del Mundo de México, un evento que cimentó su legado global. Antonio Panini, cuyo padre fundó la empresa, expresa su alegría porque la marca haya perdurado, aunque su familia ya no sea propietaria.

La magia de abrir un sobre de estampas, sin saber qué sorpresa deparará, es una sensación que, según Antonio, “puede durar para siempre, sin importar los cambios que vengan”. Esta esperanza es la que muchos aficionados anhelan preservar ante la incertidumbre del futuro de esta amada tradición.