Una escalofriante verdad salió a la luz en Yerres, Essonne, Francia, cuando las autoridades descubrieron a doce niños hacinados en el sótano de una guardería. Este perturbador hallazgo ocurrió en una vivienda que, bajo la fachada de un centro de cuidado infantil, ocultaba actividades ilícitas y ponía en grave riesgo la integridad de los menores.
El descubrimiento se produjo el jueves 16 de julio, cuando la policía de Yerres, acompañada de personal del Servicio de Salud Materno-Infantil (SMI), descendió al sótano de la guardería “L`Atelier des petits”. En su interior, encontraron a niños de entre pocos meses y ocho años de edad, ocultos en un automóvil en condiciones precarias.
Las sospechas sobre el establecimiento venían desde meses atrás, debido a la gran cantidad de niños que se observaban en el lugar. Aunque se habían realizado inspecciones previas, no fue hasta este día que se logró desvelar la gravedad de la situación. El alcalde de Yerres, Nicolas Dupont-Aignan, ya había advertido que los responsables usaban a los infantes para encubrir su verdadero negocio.
Al llegar al domicilio, los agentes y el personal de salud encontraron la puerta cerrada. Tras obtener acceso, hallaron a dos cuidadoras y a cinco niños en la sala de juegos. La insistencia de la policía por inspeccionar el sótano, adaptado como garaje, fue inicialmente rechazada por una de las trabajadoras, quien afirmaba no tener las llaves.
Finalmente, al acceder al área restringida, la escena fue impactante: doce pequeños, incluyendo dos bebés de apenas dos meses que lloraban desconsoladamente, estaban confinados en un coche. Las indagatorias sugieren que permanecieron en esas condiciones por al menos una hora, sufriendo de deshidratación severa.
Las dos cuidadoras, Christine de 49 años y Siham de 41, fueron detenidas. Se reveló que a Christine se le había revocado la licencia en 2021 por exceder el número permitido de niños bajo su cuidado, mientras que Siham, la dueña de la casa, solo tenía permiso para atender a cuatro infantes. Ambas enfrentan cargos graves, incluyendo “poner en peligro deliberadamente la vida de otras personas”.
En total, diecisiete niños fueron encontrados en el lugar, doce de ellos en el sótano. Los padres de los menores declararon estar completamente ajenos a las irregularidades, acostumbrados a solo dejar y recoger a sus hijos en el vestíbulo de entrada, sin acceso a las áreas principales de la guardería.







