El profesor Roberto Serrano, distinguido catedrático Harrison S. Kravis de la Universidad de Brown, ha revelado un presunto fraude académico de gran escala en su curso avanzado de economía matemática, ECON 1170. Este incidente, que involucraría a decenas de estudiantes, ha generado una significativa controversia en la institución.
Según las declaraciones de Serrano, se han encontrado indicios que sugieren la participación de al menos 50 estudiantes en trampas durante el examen parcial realizado en marzo. Este caso se perfila como el más grande de su tipo dentro de la Universidad de Brown y, posiblemente, en la prestigiosa Ivy League, un grupo que incluye a centros de élite como Princeton, Harvard y Yale.
El académico ha expresado su insatisfacción con la respuesta de las autoridades universitarias, a quienes presentó el caso. Afirma que la reacción institucional ha sido “insuficiente”, con el decano actuando solo después de su presentación ante el Comité del Código Académico, el cual describió lo sucedido como una “llamada de atención”.
Para Serrano, quien cuenta con 34 años de experiencia docente en Brown, la magnitud del fraude trasciende la mera sanción. Sostiene que el incidente exige un debate abierto y una acción más contundente para proteger la integridad académica y repensar los métodos de evaluación en la era de la inteligencia artificial.
La modalidad del examen, un “take-home closed-book” (para llevar a casa y con libro cerrado), fue una decisión consciente del profesor para el ciclo escolar. Este formato, popular en algunas de las universidades más selectas de la costa este, busca explorar los límites del conocimiento de los estudiantes al ofrecerles tiempo ilimitado.
Serrano explicó que esta elección estuvo influenciada por un trágico tiroteo ocurrido en el campus en diciembre de 2025, un evento que dejó dos fallecidos y nueve heridos, incluyendo dos de sus alumnas. La intención era reducir el estrés de los exámenes presenciales, aunque lamenta que esto coincidiera con el aparente uso indebido de herramientas de IA por parte de los alumnos.
Este caso ha reabierto un crucial debate sobre cómo las universidades deben adaptarse y evaluar a sus estudiantes frente al avance imparable de las herramientas basadas en inteligencia artificial, planteando desafíos éticos y pedagógicos sin precedentes para la educación superior.







