1 septiembre, 2026
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Google renombra el lago Ontario a lago América para usuarios de EE. UU. por orden de Trump

Tecnología

Google renombra el lago Ontario a lago América para usuarios de EE UU por orden de Trump

El servicio de mapas y posicionamiento global de Google ha implementado un cambio significativo para sus usuarios en Estados Unidos. El histórico Lago Ontario ahora aparece como “Lago América”, una modificación que responde directamente a una orden ejecutiva firmada por el entonces presidente estadounidense Donald Trump.

Esta decisión se enmarca en un contexto de creciente tensión comercial y diplomática entre Washington y Ottawa. La directriz de Trump, emitida el pasado 27 de agosto, instruyó al Sistema de Información de Nombres Geográficos de Estados Unidos (USGS) a adoptar esta nueva denominación.

Google, a través de su blog oficial, confirmó que la implementación del cambio comenzó el 29 de agosto, afectando exclusivamente a los usuarios que se conectan desde Estados Unidos. Curiosamente, los usuarios en Canadá seguirán viendo el tradicional nombre de Lago Ontario, mientras que aquellos en terceros países observarán ambos nombres.

Un cambio con precedentes

Esta no es la primera vez que el gigante tecnológico se adapta a las solicitudes poco convencionales de la administración Trump. En enero de 2025, Google Maps renombró el Golfo de México a “Golfo de América”, tras otra orden ejecutiva. Aquella medida fue una represalia por lo que Trump consideraba una respuesta insuficiente de México en la lucha contra el tráfico de fentanilo.

El trasfondo del conflicto

Los recientes choques entre Estados Unidos y Canadá han escalado tras el fracaso de las negociaciones comerciales a principios de este mes. Esta ruptura llevó a la imposición, por parte de EE. UU., de nuevos aranceles del 50 por ciento sobre diversos bienes canadienses, efectivos desde el 22 de agosto.

En respuesta, Ottawa ha anunciado su propia serie de impuestos aduaneros compensatorios, los cuales entrarán en vigor a partir del 8 de septiembre. Este escenario subraya la complejidad de las relaciones bilaterales y cómo incluso los nombres geográficos pueden convertirse en elementos de disputa política.