La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales ha establecido un marco legal robusto para asegurar un trato digno a las mascotas. Esta normativa busca erradicar prácticas que pongan en riesgo la integridad y el bienestar de perros y gatos, así como de otros animales bajo cuidado humano.
Dicha legislación, promulgada en España, fue publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en marzo de 2023 y entró en vigor en septiembre del mismo año. Desde entonces, ha generado un impacto significativo en la tenencia responsable de animales en el país.
Entre sus disposiciones más destacadas, el artículo 25 prohíbe explícitamente la participación de animales en diversas actividades. Esto incluye su uso en espectáculos públicos, actividades artísticas, iniciativas turísticas y campañas publicitarias, buscando preservar su naturaleza y evitar su explotación.
Asimismo, la ley regula estrictamente la cría de animales de compañía, exigiendo que solo sea realizada por personas o entidades inscritas en el Registro de Criadores de Animales de Compañía. Incluso la reproducción ocasional sin fines comerciales debe cumplir con requisitos de registro específicos para los ejemplares reproductores.
Las sanciones por incumplimiento son variadas y significativas. Se prohíbe criar animales sin la debida inscripción, así como realizar actividades comerciales sin el registro correspondiente. La venta, donación o adopción de ejemplares no identificados y registrados conforme a la normativa también acarreará penalizaciones.
Las multas se clasifican en leves, graves y muy graves. Las infracciones leves pueden implicar sanciones económicas de 500 a 10,000 euros. Para las infracciones graves, las multas oscilan entre 10,001 y 50,000 euros, mientras que las muy graves alcanzan desde 50,001 hasta 200,000 euros.
Es importante destacar que 200,000 euros equivalen a casi 4 millones de pesos, dependiendo del tipo de cambio. Estas cifras subrayan la seriedad con la que la ley aborda la protección animal y las consecuencias para quienes no la respeten.
Las infracciones más severas, como la cría, comercialización o exhibición con fines comerciales sin la autorización adecuada, conllevan estas altas multas. Sin embargo, las consecuencias no se limitan a lo económico.
Dependiendo de la seriedad del caso, las infracciones graves y muy graves pueden resultar en la intervención de los animales involucrados, el cierre temporal de establecimientos, o la suspensión de licencias, autorizaciones y permisos relacionados con la actividad infractora.







