En su primer día de Gobierno, el presidente Donald Trump ha comenzado a implementar una serie de órdenes ejecutivas que han generado controversia y que apuntan a endurecer las políticas migratorias de Estados Unidos. En su discurso inaugural, Trump destacó su determinación por “luchar contra la desastrosa invasión de la frontera” y presentó medidas que incluyen el envío de tropas a la frontera con México, la designación de organizaciones criminales como terroristas y un cambio radical en los requisitos para obtener la residencia permanente.
Uno de los aspectos más impactantes de las nuevas medidas es la drástica modificación de los requisitos para adquirir la residencia permanente, pasando de cinco a 14 años de permanencia en el país. Además, el presidente ha anunciado que cualquier persona que ingrese de manera irregular será “detenida y deportada inmediatamente”, y ha asegurado que se terminará con la política de “Catch & Release”, que permitía liberar a los migrantes mientras se resolvían sus casos en los tribunales de inmigración.
A lo largo de su discurso, Trump hizo referencia a las Leyes de Extranjería y Sedición de 1798, que en su momento fueron sumamente impopulares y otorgaron amplios poderes al Ejecutivo para arrestar y deportar a extranjeros. En un tono firme, el mandatario destacó que estas nuevas medidas representan lo que él denomina “la revolución del sentido común”. Aunque estas decisiones han generado un fuerte aplauso entre los republicanos, se espera que enfrenten una dura oposición que podría llevarlas a los tribunales.
Además de las restricciones migratorias, Trump ha invocado medidas aún más estrictas contra el asilo. Propuso eliminar este derecho fundamental, que ha sido un pilar de la política estadounidense, y suspender la reubicación de refugiados durante un período de cuatro meses. Los migrantes que seguían sus trámites a través de la aplicación CBP One también se vieron afectados, ya que la herramienta dejó de funcionar repentinamente, dejando a miles en el limbo.
Otra de las medidas que ha revivido la controversia es el regreso del programa “Quédate en México”, que obligaba a decenas de miles de inmigrantes a esperar en territorio mexicano mientras su caso avanzaba en las cortes de Estados Unidos. Este programa había sido suspendido en 2022, pero con el regreso de Trump al poder, se prevé que genere nuevamente fricciones con el gobierno mexicano.
Además, Trump ha emitido una orden ejecutiva que designa a los cárteles de la droga mexicanos y a grupos criminales como el Tren de Aragua como organizaciones terroristas. Esta acción podría dar pie a una intervención militar estadounidense en territorio mexicano, una medida que está siendo interpretada con preocupación desde el gobierno de México.
Con estas decisiones, Trump promete un endurecimiento radical de la política migratoria, aunque los primeros días de su mandato muestran un descenso en los cruces irregulares en la frontera, situación que podría dificultar la justificación de tales medidas a largo plazo.
#POLÍTICA | 🇺🇸 Donald Trump: “Todo ingreso ilegal se impedirá inmediatamente. Iniciaremos el proceso de regresar miles de extranjeros ilegales a su lugar de origen, vamos a reestablecer la política de quedarse en México.
Vía @VPITV pic.twitter.com/4nfEmO1ByA— Por la calle del Medio (@plcdelmedionews) January 20, 2025







