Ahora contra el CIDE


Por Luis Guillermo Hernández Aranda

Existe un consenso internacional de que lo único que logra sacar de la crisis y el deterioro económico a un país es la educación, particularmente su apuesta en ciencia, tecnología e innovación.

Los ejemplos a nivel mundial sobran. En México el gasto en este rubro siempre ha sido mínimo, muy por debajo de lo que recomienda la OCDE. Nuestro país  es de lo que menos recursos invierten en tecnología e incluso donde hay menos cantidad de investigadores en relación con el número de habitantes de acuerdo al Informe de la Unesco sobre Ciencia hacia 2030.

Ahora con un supuesto gobierno de izquierda y progresista la situación se ha agravado, por paradójico que parezca. Este miércoles se anunció que el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) tendrá que aplicar una reducción del 75 por ciento de su gasto operativo para el resto del año. Así lo ordenó la Secretaría de Hacienda en esa supuesta austeridad franciscana del presidente, Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo al director del CIDE, Sergio López Ayllón, “es el recorte más grande del que haya recuerdo en la administración pública”.

El recorte también alcanza al Conacyt y pone a todos los centros contra las cuerdas: “vamos a tener que entrar, es una metáfora que yo utilizo, en una especie de ‘economía de guerra’, donde tenemos que usar los pocos recursos para mantener la operación mínima, pagar predial, agua, luz, algunos servicios básicos, nómina y nada más”, dijo López Ayllón.

Escucháramos muchas justificaciones. ¡Qué si el dinero se requiere para atender la emergencia del Covid19!, ¡qué la austeridad republicana es una prioridad!, ¡qué los académicos son unos privilegiados!, ¡qué el dinero es mal manejado y hay que acabar con la corrupción! Los pretextos de siempre sin ninguna prueba.

La justificación para aplicar esta medida es más sencilla y tiene su origen en la forma de ser de López Obrador, quien pasara a la historia como el primer presidente de la posverdad en México. ¿Qué es la posverdad de AMLO? Pues que su discurso es la única verdad. Sus palabras sirven para manipular la realidad, a través de una narrativa que abona más a la polarización: “ellos” la élite de empresarios, académicos, medios de comunicación, contra “nosotros” que somos el pueblo.

Además en más de un año de gobierno nos ha quedado claro que al presidente no le gustan los datos duros, él los manipula a su antojo, a su realidad de ahí la famosa frase de “yo tengo otros datos”. El CIDE evalúa políticas públicas, resultados de los gobiernos, por lo tanto mejor desaparecerlo como buscamos eliminar a todos los organismos descentralizados, a todos aquellos que no respondan o escriban lo que el presidente quiere.

El CIDE a lo largo de su historia ha demostrado que es posible tener una educación pública de calidad, en lo personal prefería más CIDEs que una refinería como la de Dos Bocas. 

@lharanda

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