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Ahora contra el INE

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Por Luis Guillermo Hernández Aranda

Nací en 1974, crecí escuchando que el PRI siempre ganaba las elecciones y que al América le ayudaban los árbitros a ganar porque el dueño del equipo era Televisa. Escuché muchas veces a los adultos decir eso porque en ambos duopolios PRI-gobierno y Televisa-América, ambos eran los dueños del balón.

Entré a la primaria en pleno sexenio de José López Portillo. Fue el único candidato a la presidencia y fue tal el descaro que incluso hizo campaña. Me tocó ver como abucheaban a Miguel de la Madrid en el Mundial de México 86 antes que Maradona maravillara al mundo con la mano de Dios y uno de los mejores goles de la historia.

A los 14 años (1988) descubrí el rock y la literatura, pero también escuché con mayor fuerza el grito de fraude. Ya no era sólo el nombre de Carlos Salinas de Gortari que aparecía como candidato a la presidencia de la república, ahí estaba el Maquio, Manuel Clouthier, y por supuesto Cuauhtémoc Cárdenas. Mi papá siempre fue gran lector de periódicos y me explicó la “caída del sistema”, también lo que significaba el nacimiento del IFE.

Por fin en la década de los 90 hubo un árbitro imparcial en las elecciones, ya no iba a ganar siempre el PRI. En esa década surgió un movimiento masivo de rock mexicano, no todo era balada y pop al estilo Flans y Pandora. Nació TV Azteca y Televisa dejó de ser el dueño del balón y hasta el rating de las telenovelas perdió ante fenómenos como el de Nada Personal y Mirada de Mujer.

Para llegar hasta aquí hubo muchas protestas en el 68, en el 71, en el temblor del 82, el fraude del 88 y la rebelión zapatista del 94. Por supuesto muchas muertes y presos políticos. En el 2000 llegó a la presidencia, Vicente Fox, gracias a tener un árbitro imparcial y sobre todo ciudadano que organiza las elecciones.

Hoy toda esa historia quiere ser borrada de un plumazo por el presidente, Andrés Manuel López Obrador, quien con su reforma electoral busca volver a los tiempos donde el partido en el gobierno (hoy Morena), controla, organiza y dice quién gana las elecciones.

Sin un instituto electoral libre y ciudadano era imposible que López Obrador hubiera llegado a la presidencia y que Morena gobernara varios estados, sin embargo, eso no importa y fiel al estilo de la 4T busca destruir todos los logros ciudadanos.

Así como desmanteló la red de apoyos y refugios para las mujeres, el sistema de vacunación en México, las organizaciones de la sociedad civil, el presidente busca destruir un órgano electoral que es referente a nivel internacional.

Muchos de sus seguidores desconocen la historia de la democracia en México, por eso compran las mentiras que abundan en redes sociales donde se afirma que el INE es caro cuando en realidad se gasta más en la ineficiencia de Pemex, CFE o en proyectos como Dos Bocas y el Tren de Maya.

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Mientras el país rompe récord en homicidios, feminicidios, y padecemos la inflación más alta de los últimos 20 años, el presidente apuesta por seguir polarizando el país y destruir lo que es materia de orgullo y referente de democracia. Una nueva cortina de humo para ocultar el desorden de una administración que en los hechos ha dañado mucho a México, aunque ellos digan que tienen otros datos.

@lharanda

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Comentarios

Escrito por Redacción

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