Kevin Atzin Miranda y Emiliano Rodríguez eran amigos cercanos. Se conocieron en la adolescencia, compartieron partidos de fútbol americano, reuniones con amigos y confidencias. El 10 de noviembre de 2018, Kevin jugó las semifinales con los Redskins del Estado de México. Al terminar, fue a casa de Emiliano, en Condado de Sayavedra, donde decidió quedarse a dormir.
Al día siguiente, Kevin fue hallado sin vida, con un disparo en la cabeza. En un inicio, los padres de Emiliano aseguraron que se trataba de un robo. Pero la verdad salió a la luz: Emiliano había disparado el arma. Lo simuló todo para encubrir el crimen.
Siete años de lucha legal: sentencia definitiva
El caso fue procesado bajo el Sistema de Justicia Penal para Adolescentes, ya que ambos eran menores en ese momento. Tras años de litigios, en 2025, el Tribunal de Alzada Especializado en Adolescentes del Estado de México dictó la sentencia condenatoria definitiva: Emiliano debía cumplir cuatro años, cuatro meses y quince días de internamiento en la “Quinta del Bosque”, en Zinacantepec.
El 4 de abril de 2025, la jueza María Magdalena Gómez Domínguez ordenó su presentación voluntaria en cinco días hábiles. No se presentó.
El asesino está prófugo y sigue inscrito en la universidad
Emiliano Rodríguez, hoy con 23 años, está prófugo. No ha sido localizado por ninguna autoridad pese a la sentencia firme. Mientras tanto, la Universidad Anáhuac del Norte ha confirmado verbalmente que sigue inscrito como alumno activo.
Este dato ha causado indignación en la familia Miranda Fonseca. No solo por la fuga, sino por la pasividad de las autoridades judiciales y universitarias. No existe ficha de búsqueda, ni orden pública de reaprehensión.
“Exijo justicia”: la voz de una madre
Sonia Fonseca, madre de Kevin, ha liderado una campaña pública en redes sociales. Ha compartido pruebas, resoluciones judiciales y fotografías para exigir la captura del asesino de su hijo.
“Exijo justicia. No puede quedar impune el caso de mi hijo… Hoy me siento impotente al ver que las autoridades no hacen nada.”
— Sonia Fonseca, madre de Kevin
¿Dónde está Emiliano Rodríguez González?
Nadie lo sabe. La universidad guarda silencio. La Fiscalía del Estado de México no ha emitido ficha de búsqueda pública, ni ha comunicado avances. Mientras tanto, la familia de Kevin vive un doble dolor: la pérdida irreparable y la frustración por la ausencia de justicia efectiva.
La jueza determinó también el pago de 175 mil pesos por reparación del daño, que puede ser cubierto por Emiliano o sus padres. Sin embargo, la familia Miranda lo que exige no es dinero, sino justicia real y cumplimiento de la ley.
La impunidad no debe ser opción
Este caso ha generado indignación en redes sociales y medios. ¿Cómo es posible que un sentenciado por asesinato esté prófugo y siga matriculado en una universidad privada sin consecuencias?
La sociedad exige respuestas. El Estado de México debe actuar. La Universidad Anáhuac del Norte debe pronunciarse. Porque cuando un crimen se comete y se permite la fuga, no solo muere una víctima: también muere la confianza en la justicia.
Kevin Miranda tenía sueños, futuro y una familia que lo amaba. Hoy, esa familia no solo busca justicia: busca que su dolor no sea ignorado por las autoridades.







