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AMLO apostó por ser problema

Por Luis Guillermo Hernández Aranda

Nadie puede negar que Andrés Manuel López Obrador ha sido uno de los políticos más exitosos de los últimos años. Como nadie supo capitalizar por más dos décadas el enojo de la población contra los malos gobiernos del PRI y del PAN.

El tabasqueño recorrió todo el país e hizo suyo el discurso de los pobres, de las injusticas, del hartazgo social contra una clase política que no escuchaba al pueblo. Como nadie supo hacer un diagnóstico de lo que necesitaba este país, sobre todo lo que su población quería escuchar y así ganar la presidencia de la república.

Sin embargo, esa habilidad se perdió con su llegada a Palacio Nacional. Poco a poco dejó de escuchar al pueblo que lo llevó al triunfo. Olvidó sus compromisos con los intelectuales de izquierda, con los científicos e investigadores, con las mamás de los desaparecidos, con las víctimas de las injusticias, con los niños enfermos. En el discurso cada mañana los menciona, pero en la realidad están en el olvido.

La prueba más reciente es su descalificación a las mujeres. En campaña como candidato de la izquierda hizo suyo el discurso del feminismo, de las injusticias contra ellas, ya en Palacio Nacional las consideró sus adversarias. Asegura que el movimiento feminista nació contra su gobierno auspiciado por los “conservadores”.

Ayer condenaba la represión, hoy pone vallas en Palacio Nacional. Utiliza granaderos, pero afirma que hay libertad de marcha en el país. Y claro que la hay siempre que no sea contra su gobierno.

El año pasado las mujeres mostraron su enojo contra el gobierno de López Obrador, desde el inicio de su gobierno promovió políticas públicas contra ellas. Recortó apoyos a las estancias infantiles, también afectó a los refugios de mujeres que han sufrido violencia, también recortó los apoyos para las mujeres que han sufrido cáncer de mama. Además de los recortes a los institutos de las mujeres.

365 días después el presidente no ha cambiado su postura hacia ellas. No las ve, nos las escucha, simplemente las descalifica. En vez de mostrar empatía prefiere defender a capa y a espada a Félix Salgado Macedonio a pesar de las acusaciones que hay en su contra de violación.

El presidente hace suya las críticas contra el político de Guerrero, sin ninguna necesidad. El detalle es que López Obrador ve adversarios políticos en todos lados, se le olvida que es el Ejecutivo de la Nación y debe gobernar para todos y todas.

Andrés Manuel López Obrador ha tenido la oportunidad de ser la solución a los grandes problemas de este país y que por décadas provocaron el hartazgo de la población. En el caso particular de los abusos de las mujeres el presidente ha tenido la oportunidad de hacer historia, pero ha elegido ser parte del problema y no de la solución.

Si los estudiantes y la Casa Blanca fueron el Waterloo del sexenio de Enrique Peña Nieto, las mujeres lo serán de la Cuarta Transformación.

@lharanda

Escrito por Redacción

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