8 junio, 2026
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Así era Xilos, la taquería que le “robaron” a Lalo del Villar de La Ruta de la Garnacha

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Xilos taquería Lalo del Villar

La taquería Xilos, reconocida por sus abundantes tacos de canasta y por ser un emprendimiento de Lalo del Villar, el popular creador de contenido de “La Ruta de la Garnacha”, se vio envuelta en una controversia que culminó con su cierre. Lo que prometía ser un exitoso negocio gastronómico se transformó en una disputa pública entre socios, captando la atención de sus seguidores y del público en general.

La polémica surgió cuando Lalo del Villar denunció públicamente a Óscar, su socio en el proyecto Xilos, acusándolo de haberlo sacado del negocio sin previo aviso. Según el influencer, sus logos fueron borrados y la taquería fue rebautizada como Nikanigui Tacos en el mismo local, generando un conflicto que escaló rápidamente en redes sociales.

Durante los dos años que Xilos operó en Nezahualcóyotl, Estado de México, se ganó la fama por su propuesta única: tacos de canasta de gran tamaño, pesando alrededor de 100 gramos cada uno. Además, ofrecía acompañamientos generosos como arroz rojo, frijoles y papas guisadas, con el objetivo de asegurar la plena satisfacción de sus clientes con porciones abundantes y precios accesibles.

La sociedad entre Lalo y Óscar comenzó tras conocerse en un diplomado intensivo en la Escuela de Gastronomía Mexicana. Óscar, con una década de experiencia en la preparación de tacos de canasta, buscaba innovar, y Lalo del Villar vio el potencial para llevar esa idea a un “nivel intenso”, aportando su visión y recursos para construir una marca distintiva.

El acuerdo inicial establecía que Lalo del Villar aportaría la inversión económica y se encargaría del desarrollo de la marca, mientras que Óscar se ocuparía de la producción de los tacos y la administración diaria del negocio. De esta colaboración nació la idea de los “Súper Tacos de Canasta Xilos”, rindiendo homenaje a San Vicente Xiloxochitla, cuna de este platillo.

El menú de Xilos era conciso pero variado, incluyendo opciones clásicas y más elaboradas, todas por debajo de los 30 pesos por pieza. Entre los favoritos destacaban el “Súper chicharrón”, el “Frijol con extra longaniza”, la “Papa a la mantequilla”, la “Cochinita pibil”, y los innovadores tacos de mole, atrayendo a una clientela fiel.

A pesar del éxito y las “ventas de 200 mil pesos” mensuales que Xilos llegaba a generar, la situación se deterioró por la falta de transparencia en la gestión financiera. Lalo del Villar afirmó haber solicitado en repetidas ocasiones las cuentas del negocio para conocer las ganancias y el avance en la recuperación de su inversión, pero nunca recibió la información completa.

Tras intentos fallidos de conciliación, Lalo propuso el cierre de Xilos para que cada socio continuara con proyectos independientes. Sin embargo, poco después, Óscar reabrió el negocio en el mismo local bajo el nombre de Nikanigui Tacos, generando gran indignación en el influencer, quien procedió a retirar utensilios de cocina de su propiedad que seguían siendo utilizados.

Óscar, por su parte, reconoció la apertura de Nikanigui Tacos y argumentó que no recibía una compensación económica justa por el negocio. No obstante, la controversia y la exposición pública resultaron en el cierre permanente de Nikanigui Tacos, evidenciando el impacto de la disputa en la reputación y viabilidad del emprendimiento.