10 junio, 2026
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Automotrices en México pagan aranceles superiores a los de Corea del Sur para exportar a Estados Unidos

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En el marco de las actuales negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos, la industria automotriz mexicana ha expresado una preocupación significativa: sus exportaciones a suelo estadounidense están sujetas a gravámenes más altos que los aplicados a fabricantes de naciones como Corea del Sur y Japón.

Documentos a los que Bloomberg News tuvo acceso revelan que el arancel promedio para los automóviles mexicanos es cercano al 19 por ciento. Esta cifra supera el 15 por ciento que se impone a vehículos importados de Corea del Sur y Japón, poniendo a México en una posición desfavorable.

Representantes comerciales de Estados Unidos han manifestado entender que los vehículos ensamblados en México deberían tener un tratamiento preferencial. No obstante, las autoridades estadounidenses insisten en la importancia de las reglas de origen para asegurar que los productos provengan genuinamente de la región de América del Norte, y no contengan una proporción significativa de componentes de otras naciones.

El papel crucial de la industria automotriz en México

La industria automotriz es un pilar fundamental para la economía mexicana, contribuyendo con el 4.5 por ciento del Producto Interno Bruto. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado el sector, buscando optimizar trámites burocráticos y ofrecer incentivos fiscales para fortalecer su competitividad.

Paralelamente, en Estados Unidos, el presidente Donald Trump presiona por incrementar la producción automotriz nacional, que ha visto una reducción de su contribución al PIB. Sus estrategias incluyen la imposición de nuevos aranceles, como un reciente gravamen del 10 por ciento sobre productos sospechosos de ser fabricados con mano de obra forzada.

La complejidad en el cálculo de aranceles es notoria. Mientras Corea del Sur y Japón han negociado acuerdos que limitan algunos gravámenes al 15 por ciento a cambio de inversiones, los vehículos mexicanos y ciertas autopartes pueden enfrentar aranceles máximos de hasta el 25 por ciento. Sin embargo, el gravamen efectivo puede variar si los componentes cumplen con los criterios de origen del T-MEC.

Para que un vehículo se beneficie de las condiciones preferenciales del T-MEC, el 75 por ciento de sus componentes deben ser de origen norteamericano. De no cumplir con esta regla, un automóvil fabricado en México se enfrenta a un arancel completo del 25 por ciento, sumado a un recargo del 2.5 por ciento por nación más favorecida, lo que lo sitúa en clara desventaja.

Según fuentes de la industria, el cumplimiento de estas complejas reglas de origen del T-MEC añade un costo adicional del 3 por ciento a los fabricantes mexicanos. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha señalado que determinar el contenido norteamericano de un vehículo puede requerir el análisis de hasta 18,000 componentes, un proceso que, paradójicamente, beneficia a los competidores asiáticos que no tienen estas restricciones.

El gravamen promedio sobre un automóvil mexicano importado a Estados Unidos se estima en 18.75 por ciento. Esto se traduce en que un vehículo de 50,000 dólares paga 9,375 dólares en aranceles, en contraste con los 7,500 dólares para un modelo similar proveniente de Japón o Corea del Sur, afectando la competitividad de la producción mexicana y llevando a algunos fabricantes a reconsiderar sus operaciones, como lo hizo Nissan al cerrar su planta Compás.