Donald Trump fue informado en primavera por la fiscal general Pam Bondi de que su nombre había reaparecido en documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein, en el marco de una sesión informativa rutinaria que también contó con la presencia del fiscal adjunto Todd Blanche. La reunión abordó temas diversos, entre ellos la nueva revisión de archivos previamente no divulgados por el FBI y fiscales federales.
Según confirmaron tres fuentes cercanas al caso, Bondi explicó que el nombre del expresidente, así como el de otras personalidades reconocidas, figuraba entre los documentos recientemente analizados. No obstante, Bondi y Blanche aclararon en un comunicado que no había evidencia que justificara una investigación adicional ni acción penal contra Trump.
Esta no sería la primera vez que el nombre del expresidente aparece vinculado al caso: en una comparecencia anterior, Bondi presentó carpetas con números de contacto de Ivana e Ivanka Trump como parte de los registros asociados a Epstein.
El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, evitó dar respuestas directas sobre el informe, aunque negó categóricamente cualquier insinuación de que Trump estuviera involucrado en actividades ilegales. Además, recordó que el expresidente tomó distancia de Epstein en la década de los 2000, incluso expulsándolo de su club Mar-a-Lago por “ser un asqueroso”.
Personas del entorno de Trump, que hablaron bajo condición de anonimato, señalaron que el equipo no se encuentra alarmado, ya que la aparición del nombre del exmandatario había sido advertida desde la primera entrega de información de Bondi.
Los reportes indican que este tipo de sesiones con miembros de la Casa Blanca forman parte de los protocolos legales establecidos, y son comunes en investigaciones sensibles de alto perfil.







