Un reciente estudio publicado en la revista Evolution revela un fascinante descubrimiento: los científicos han identificado a las aves más ruidosas del planeta. Se trata del campanero de garganta desnuda y la seriema de patas rojas, dos especies cuyos cantos desafían los límites de la audición y la naturaleza.
La investigación, liderada por los expertos Jeff Podos y Joao CT Menezes de la Universidad de Massachusetts Amherst, no buscaba inicialmente el canto más fuerte. Su objetivo principal era comprender el papel de la biología evolutiva en la comunicación aviar, así como las características físicas que permiten predecir la intensidad del sonido y su relación con el nicho ecológico.
El hallazgo de estas aves extraordinariamente ruidosas surgió como una sorpresa, añadiendo un capítulo inesperado a su estudio. Menezes, quien desarrolló parte de esta investigación durante su posgrado, destacó la dificultad de medir la intensidad del canto de los pájaros en su hábitat natural, señalando la escasez de datos previos en este campo.
Entre los resultados más impactantes, los investigadores descubrieron que estas aves emiten sonidos superiores a los 120 decibeles. Para ponerlo en perspectiva, este nivel de ruido es más intenso que el de una motosierra o un martillo neumático en pleno funcionamiento, convirtiendo sus cantos en una verdadera proeza acústica.
El equipo también notó una correlación directa entre el tamaño del ave y el volumen de su canto. Los ejemplares más grandes, con músculos más voluminosos, poseen la capacidad de comprimir una mayor cantidad de aire, facilitando un “volumen explosivo”. Además, sus picos más anchos actúan como amplificadores, similar a las campanas de instrumentos como las trompetas.
Este estudio no solo nos da a conocer a las aves más ruidosas, sino que también abre nuevas vías para entender la evolución del canto en el reino animal. Los investigadores encontraron una variabilidad de hasta 58 decibeles en el volumen de los cantos de diferentes especies, lo que subraya la diversidad de estrategias de comunicación.
Menezes enfatizó que, si bien ahora se conocen algunos de los mecanismos detrás de esta capacidad —cuerpos grandes y picos anchos—, aún queda mucho por descubrir sobre las razones ecológicas y evolutivas que impulsan tal intensidad. Se necesitarán más datos de muchas más especies para desentrañar completamente este misterio.
Podos concluyó que el trabajo de campo, que exige una observación atenta y detallada, es fundamental para la ciencia. Afirmó que este tipo de actividades te conecta con la esencia de por qué se investiga, llevando a descubrimientos sorprendentes como el de estas aves que dominan el paisaje sonoro.







