Corrupción de César Duarte no pudo darse sin conocimiento y consentimiento de Peña: Javier Corral


El gobernador de Chihuahua, Javier Corral, aseguró que el desvío multimillonario de recursos públicos que César Duarte llevó a cabo para financiar campañas políticas, “no pudo darse sin el conocimiento y sin el consentimiento del expresidente” Enrique Peña Nieto.

A través de su página en Facebook, el mandatario chihuahuense señaló que no permitirá que el pasado de atraco y corrupción regrese a Chihuahua. “No me importa si en esa red de corrupción haya líderes sociales, empresariales y religiosos, o incluso, miembros de mi propio Partido. Lucharé para que eso no nos vuelva a suceder”.

En referencia al reportaje publicado en la Revista Proceso de este fin de semana “Ayotzinapa, Duarte, Lozoya. Todos los caminos llevan a Peña Nieto”, Corral Jurado explicó que no posee información completa de los tres casos mencionados por el semanario, como “sí la tengo del Caso Chihuahua, y particularmente de la investigación sobre el desvío multimillonario de recursos públicos que el ex gobernador del Estado llevó a cabo para financiar campañas políticas, la conocida Operación Safiro que, en efecto, no pudo darse sin el conocimiento y sin el consentimiento del ExPresidente“.

A continuación el texto completo del gobernador Javier Corral:

“AL PUEBLO DE CHIHUAHUA.
A los Abogados que luchan por la Justicia!!.

La Revista Proceso publica en su edición de esta semana que: “Ayotzinapa, Duarte, Lozoya. Todos los caminos llevan a Peña Nieto”.

No tengo información tan especifica y completa de los tres casos, como sí la tengo del Caso Chihuahua, y particularmente de la investigación sobre el desvío multimillonario de recursos públicos que el ex gobernador del Estado llevó a cabo para financiar campañas políticas, la conocida Operación Safiro que, en efecto, no pudo darse sin el conocimiento y sin el consentimiento del ExPresidente.

Pero ese asunto está pendiente en su desenlace final en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de la revisión de varios amparos. Creo que es el camino más documentado para constituir el antecedente más importante de castigo a la corrupción política, generada desde los más altos niveles del poder en México, pero ya no depende de nosotros.

Las investigaciones que en Chihuahua se siguen por la corrupción duartista, y que estén en el ámbito de la competencia local, no tendrán titubeo, ni negociación alguna. No tengo compromisos oprobiosos con nadie, ni acuerdos inconfesables.

Mi convicción en el combate a la corrupción, es definitiva, y lo he acreditado a lo largo de mi gobierno. Será mi mayor legado y el cumplimiento de mi principal compromiso con el Pueblo de Chihuahua. Después de tanto batallar, la detención de Duarte en los Estados Unidos, así lo confirma. No nos dimos por vencidos, nunca aceptamos negociar, jamás claudicamos!!.

Mi llegada a la Gubernatura se explica en gran medida por esa exigencia de justicia frente al saqueo y al latrocinio; y no voy a traicionar esa confianza, ni voy a permitir que por cualquier vía, ese pasado de atraco y corrupción regrese a Chihuahua. No me importa si en esa red de corrupción haya líderes sociales, empresariales y religiosos, o incluso, miembros de mi propio Partido. Lucharé para que eso no nos vuelva a suceder. No voy a defraudar el sacrificio y el esfuerzo de tanta gente que ha arriesgado tanto.

No vine a cuidar ninguna aspiración política de nadie, de ningún Partido; ni a usar a la Fiscalía con intenciones electorales o para “controlar la sucesión”. Llegué para impulsar las investigaciones que llevaran ante los Tribunales a los que arrebataron a nuestro pueblo sueños, oportunidades y derechos, y que nuestros jueces hicieran la Justicia que corresponde; sobre todo con un objetivo: desposeer a los corruptos de los bienes que deben regresar a la gente.

Yo no planeé los tiempos, tampoco los escogí o decidí. Cada quien deberá hacerse responsable de sus actos, y darle cuenta a la sociedad de sus contubernios o debilidades.

He luchado contra todo pronóstico, contra toda adversidad, y los mismos que hace todavía unos días me reclamaban – como si fuera de mi exclusiva responsabilidad-, por no detener a Duarte, ahora actúan con mezquindad, cinismo y oportunismo. Hay de todo: los que se tratan de colgar medallas que nos les pertenecen, los que se andan curando en salud, otros que empiezan a hacerse las víctimas y apuran a la Fiscalía a terminar las investigaciones en su contra.

No voy a desistir en poner el más alto ejemplo en el combate a la corrupción, hasta sus últimas consecuencias. No ha habido ni habrá tratos preferenciales o especiales; no seré tapadera de nadie; los criterios de oportunidad los establece la ley y los conceden los jueces, no el Gobernador.

Sé que hay quienes ya vuelven a justificar la corrupción (“No fue tanto”), y pretenden olvidar el pasado que tanto nos agravió, en función de sus conveniencias, negocios, acomodamientos o cálculos electorales. No es mi caso, porque estoy convencido de que mientras la memoria no se rinda, y la voluntad política no se quiebre, la justicia llega.

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