Cuando no entendemos lo mismo por universidad


Rafael G. Vargas Pasaye

Apenas hace unos días el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador dijo que casi estaban listas, pero en su Primer (Tercer) Informe afirmó que “Ya se abrieron 100 universidades públicas y gratuitas del Sistema Educativo Benito Juárez en regiones pobres y marginadas del país, donde estudian 39 mil jóvenes y trabajan 815 maestros”.

En los comunicados de prensa de la Secretaría de Educación Pública (SEP) aparecen algunas menciones; en el Boletín no. 33 fechado el 11 de marzo, en una especie de Informe por los 100 días de inicio del gobierno merecieron en una sola línea sin mayor explicación lo siguiente: “Están en proceso de creación 100 universidades públicas”.

Natural que la SEP empezó a nombrarlas así: “Universidades Públicas” para seguir el eje comunicativo del titular del ejecutivo, pero les falta mucho para que cumplan los requisitos legales, materiales, metodológicos para que puedan ser llamadas una Universidad en forma. Aunque por supuesto que se entiende el aspiracional al que se quiere referir.

La siguiente mención al programa lo registra el Boletín SEP no. 122 fechado el 8 de agosto, cuyo título fue “Asume Raquel Sosa Elízaga titularidad del Organismo Coordinador de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García”, organismo que cobra vida en el decreto publicado el 30 de julio de 2019 en el Diario Oficial de la Federación, donde se puede leer su objeto:

“El objeto del organismo será prestar, desarrollar, coordinar y orientar servicios para la impartición de educación superior de calidad, a través de las sedes educativas que deriven del Programa de Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, con base en la participación social y con enfoque a estudiantes ubicados principalmente en zonas de alta y muy alta marginación del país, así como coordinar, ejecutar, planear, implementar y evaluar los mecanismos a través de los cuales se mejorarán las oportunidades educativas de aquellos aspirantes que demandan su admisión en instituciones públicas que imparten educación superior”.

Sin embargo no se dan más detalles sobre las universidades en el boletín mencionado. Al igual que en su página web (https://ubbj.gob.mx) donde solamente se despliegan las carreras y se anuncia que están en 31 estados los 100 planteles con 36 carreras (por cierto que en la página web no aparece la Licenciatura en Educación Física con especialidad en béisbol que tanto llamó la atención de los medios en meses pasados).

De acuerdo a una nota del portal Animal Político, se constató “que en los municipios de Villa del Carbón, Estado de México; Tlaltizapán de Zapata, y Tepoztlán  en Morelos; así como Chilcuautla, Hidalgo no se ha iniciado la construcción de los planteles universitarios, aunque los alumnos sí iniciaron clases en teatros y casas de cultura que usan como salones”.

El concepto de Universidad requiere atención, la formación de una es un proceso largo en lo administrativo y de constante esfuerzo para mantener un estándar en lo académico, y es complicado que lo que ofrezca este Sistema sea precisamente lo que conocemos como Universidad, y eso lo saben en la SEP.

Con esto se corre un doble riesgo, el primero de que pierda valor el término y el concepto de Universidad, pues se entenderá que (con todo respeto) un pequeño grupo de estudiantes que toma clases en un teatro en lo que construyen su aula, ya le da vida a una universidad, y o por otro lado, el destinar dinero a este Sistema descobijé a las tantas Universidades públicas con un prestigio de años y que requieren siempre del apoyo de gobierno.

@rvargaspasaye

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